La noche de Halloween

Anoche salimos los cuatro de siempre a La Laguna, ya que [M] se va la próxima semana para empezar con los exámenes. Decidimos que fuese la noche de Halloween por la cerveza ganadora del Mini-Congreso de Cervezas. Compramos dos paquetes con 4 botellines de 33cl cada uno, así que tocaba a 2 cervezas por cabeza, pero [M] le cambió un quinto de Dorada a su padre por una Halloween para que la probase.

Fuimos para arriba y encontramos sitio en San Honorato, así que mientras nos dirigíamos al cuadrilátero nos fuimos tomando la primera Halloween de la noche. Tuvimos que esconderlas de los Pitufos para que no nos confiscaran el material y nos apalancamos en la calle del Haring a beber. Apareció de pronto [R] por allí, y eso que [E] no había quedado con ella, así que estuvimos riéndonos un rato, nos presentó a sus amigas y una vez que nos tomamos las Halloween tiramos para el O’Clock a por el litro de margarita a 7.

Dos litros después nos fuimos al Agüita a dar un par de saltos, pero como a ellas no les gustaba mucho la música y además habían quedado con alguien en el Pirata Brasileiro. [M] estaba interesado en una de ellas así que se fue para allí renunciando a sus gustos todo por una tía… Tiran más dos tetas que dos carretas, aunque en este caso sería mejor decir tira más pelo de coño que maroma de barco, ya que el perímetro pectoral no era especialmente acusado. En realidad la otra frase no es 100% acertada, porque es posible que su zona genital estuviese desprovista de pelo… Da igual, el caso es que se fue y punto.

Gritamos lo que quisimos los que nos quedamos, [R], [J], [E] y yo, así que cuando teníamos la garganta un tanto jodida y el calor nos estaba matando fuimos a buscar al resto de la gente al Pirata Brasileño. Nunca había entrado, siempre lo había visto desde fuera, y la verdad es que no nos perdemos mucho. Quizás las caipirinhas, pero habría que saber el precio y la calidad a ver si vale la pena pagar por ellas.

Las chicas se querían ir, y como tenían los coches cada una en un lado, el grupo se dividió y nosotros seguimos dando una vuelta por la zona de los bares para matar el rato hasta que cerrasen. Me vi de casualidad a mi padre que iba con un amigo, venían del Soplete o el Sopletín, algo bebidos la verdad, y después de que comiese la oreja para que no me fuese a Francia a trabajar sino a Inglaterra y que quedásemos en hablar del tema, seguimos el recorrido otra vez a la calle del Haring.

De pronto llegan dos chicas, una de ellas de buen ver, y pararon a [E] diciéndole que si era de La Cuesta, que tenía un perro, que compraba en el Horno del Pan, etc. Resultaron ser las chicas que viven el en bloque de [Y], justamente las que me tocaron ayer en el portero de mi casa para preguntar si tenía suministro de agua, así que quedamos para tomar un café o lo que sea la próxima vez, y que las saludásemos, que vivían en tal piso… Así que el balance de la noche fue bastante bueno, porque no nos aburrimos y además conocimos a gente nueva, vecinas para ser más exactos.

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