Lamborghini

Desde el primer momento en que Ferrucio Lamborghini (1916-1993) conocido constructor de tractores, decidió crear una factoría de súper deportivos, su mayor ambición era desbancar a Ferrari de ese trono inconquistable.

Ferrucio fue un gran emprendedor, consiguió parte de su fortuna con algún que otro trabajo un tanto "sospechoso". Era constructor de tractores con motores robados a los coches militares una vez que terminó la guerra. De esta modesta empresa consiguió suficientes beneficios como para comprar un Ferrari.

La leyenda cuenta que todo parte de su descontento con el Ferrari 250 GT que usaba como vehículo personal. Tras una infructuosa reparación de embrague, Ferrucio decidió acudir a la fábrica de Ferrari personalmente para hablar con Enzo Ferrari. Le comentó su problema con el embrague al creador y fundador de la empresa, el cual le contestó que "sólo era un mero ciudadano de a pie, un constructor de tractores sin ningún conocimiento sobre deportivos pura sangre".

Dañado por la arrogante contestación de Enzo, Ferrucio tomó la decisión de construir un deportivo "que funcionase como debía funcionar". Tres años más tarde Lamborghini consigue su propósito con el Miura, para muchos el coche más sexy de la historia de la automoción. Un chasis hecho para albergar en su interior al V12 más potente y descomunal de la época, tanto como para hacer sombra durante años al gigante del "Cavallino Rampante".


Ferrucio con una maqueta del mítico Miura

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