En el olvido de la noche

Aquellas noches de luz
en las sábanas dormidas…
hoy las quiero recordar
y me parecen mentira.

Aquella gasa de tul
que sin palabras tejías
se clavó como un puñal,
entró en mi alma herida.

Y nos amamos tú y yo
con besos apurados
pero el sino ha querido
que queden rezagados.

Que no haya desazón
en el pasado ha quedado,
la memoria ha seguido
y lejos te has marchado.

Ya no queda consuelo
para el corazón fallecido
pues el tuyo continúa
en su andar divertido.

Espero que no dudes
en tu paso decidido
pues esta ánima vive,
no volverá a lo sentido.

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