Pensamiento del día

Todos mis fantasmas son de carne y hueso, por eso ni creo en las casas encantadas ni le tengo miedo a la oscuridad.

¿El fin justifica los medios cuando omites parte de la verdad o dices una mentira piadosa? ¿Puedes ser tú mismo mientras interpretas el papel de ser tú mismo? ¿Cuando dices “te quiero” implica que de verdad quieres a alguien? ¿Puedes vivir una vida superficial sin tan siquiera percatarte de ello? ¿Te importa más lo que opinan los demás de ti que quien realmente eres tú? ¿Puedes llegar a disfrutar de tu vida si mantener las apariencias es lo más importante para ti?

No todos los valores que te ha inculcado tu familia son acertados; si los aceptas sin evaluarlos o criticarlos eres una simple marioneta. No todos los conocimientos que has aprendido en tus años de formación son correctos; si los has adoptado sin escepticismo y los aplicas sin cuestionarlos eres un simple robot. La sociedad en la que vives considera ciertas modas como normales; si las adoptas como propias y las repites sin cuestionarlas eres una simple copia de otra copia. La vida a veces parece una película proyectada en una sala de cine; si te conformas con interpretar tu papel en ella sin cambiar el guión eres un simple actor. En la vida de toda persona debe llegar un momento en el que te tienes que plantear si lo que estás haciendo es lo correcto, si disfrutas con lo que haces o si es lo que realmente quieres hacer. Si alguna de estas respuestas es negativa, simplemente toma la decisión más difícil y haz que suceda el cambio.

Autor: Abraham

Autor de Liberitas. Desde el 2004 escribiendo desvaríos

Deja un comentario