Tengo copyright

Inspiración repentina:

Latiendo

Pierdo la vida porque ya no la quiero
tómala, es tuya, te pertenece sólo a ti
anciano corazón en mi cuerpo reseco
húmedo fuero interno que siento morir.

Dulce sabor traen aquellos momentos,
lejanos al recuerdo palpitan sobre mí…
La playa, el sol, la risa, los sentimientos,
imágenes ardientes que me hacen sufrir.

No sólo a mi corazón ha llegado el invierno,
heladas lágrimas mi pecho quieren hendir.
Cuchillos que derramo por esto que siento,
por tus labios afilados que no he de sentir.

Aburrimiento x tarde de sábado = filosofía + versos

Pues mirando logs de conversaciones he encontrado un par de frasecillas que me han salido en momentos de inspiración, y como estoy tan aburrido pues pondré alguna por aquí:

«Pobre de aquel que no tenga un punto de locura, qué vida más aburrida tendría»

«El amor es estar loco por alguien, así que tampoco pasa nada por estar loco»

«El insulto es el recurso de los que se quedan sin argumentos»

Es posible que alguna frase ya tenga dueño… Ahora mismo no lo sé, pero bueno, en su momento me salieron así y sonaron bien ^_^. También rebuscando encontré unos versos que tenía escritos de hace tiempillo ya, pero ahora mismo no recuerdo cuál fue el motivo de mi repentina inspiración para este arrebato poético:

Este adiós no maquilla un hasta luego,
este nunca no esconde un ojalá,
estas cenizas no juegan con fuego,
este ciego ya no mira hacia atrás.

El notario firma lo que escribo,
por esta letra no protestaré.
Ahórrate el acuso del recibo,
estas vísperas son las de después;
no me hables, es lo único que pido,
no recordarte te puedo prometer.

A este ruido, tan huérfano de padre,
no voy a permitirle que taladre
a un corazón podrido de latir.

Este pez ya no muere por tu boca,
este loco tus manos ya no toca,
estos ojos ya no lloran más por ti.

Seguiremos informando.

Momentos literarios Vol. 4

Epílogo del ciclo Neruda


[…]
-¡No sea pajarona! -reventó también la madre-. ¡Ahora tu sonrisa es una mariposa, pero mañana tus tetas van a ser dos palomas que quieren ser arrulladas, tus pezones van a ser dos jugosas frambuesas, tu lengua va a ser la tibia alfombra de los dioses, tu culo va a ser el velamen de un navío, y la cosa que ahora te humea entre las piernas va a ser el horno azabache donde se forja el erguido metal de la raza! ¡Buenas noches!
[…]


Antonio Skármeta «El cartero de Neruda»

Momentos literarios Vol. 3

Segunda entrega del ciclo Neruda


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.


Pablo Neruda «Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Poema veinte»

Momentos literarios Vol. 2

Continuamos culturizando (léase «sigo aburrido»)


Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma,
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante,
y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio.
Claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.


Pablo Neruda «Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Poema quince»