Pensamiento del día

No seas avaricioso, no trae nada bueno.

Hoy en día, el que una persona posea una carrera universitaria no es indicativo de su nivel cultural.

Los recuerdos son fragmentos de información anclados en un tiempo pasado de los cuales sólo unos pocos tienen aplicación práctica en el presente.

Pensamiento del día

Algún día espero viajar hasta ese lejano lugar.

Nunca puedes estar perdido si no tienes ningún sitio a donde ir.

La primera vez que ocurrió fue la más difícil porque aún guardaba amor en mi corazón. En cada una de las siguientes ocasiones fue más fácil que la anterior, hasta que llegó el momento en el que había olvidado la razón por la que seguíamos juntos. Por eso la última fue la definitiva.

Pensamiento del día

La belleza puede ser muy peligrosa.

Si sólo miras con los ojos eres muy fácil de engañar.

Las cosas verdaderamente importantes son las que perduran en el tiempo, todo lo demás es efímero.

Pensamiento del día

En el fondo, nadie desea estar solo.

El afán de protagonismo es la enfermedad de sufren los ególatras.

No pierdas el tiempo respondiendo a comentarios desafortunados y fuera de lugar, el silencio suele ser la mejor contestación.

Pensamiento del día

Todo es cuestión de probabilidad o posibilidad, nada más.

Lo imposible es simplemente aquello que no sabemos cómo conseguir, tan sólo tenemos que aprender la manera.

Cuando te enfrentas a dos opciones tan sólo tienes que lanzar una moneda. Funciona, no porque te dé una respuesta, sino porque en ese breve instante en el que se encuentra en el aire de pronto sabes qué es lo que estás deseando.

Pensamiento del día

«Nunca», «jamás» o «siempre» son palabras muy cortas para demasiado tiempo; «todo», «nada», «mucho» o «poco» son unas cuantas letras que no hacen justicia a la cantidad que representan; no uses ninguna de ellas a la ligera.

Toda palabra es una acción es sí misma y, como tal, tiene sus consecuencias.

A pesar de ser una entidad abstracta, una palabra puede ser tan pesada como una losa o tan ligera como para que se la lleve el viento; tan agradable como una caricia de terciopelo o tan hiriente como un puñal frío; y sin embargo, la misma palabra puede ser distinta para cada uno de nosotros.