Deja ver qué hora es… Ah, vale. A las 13:30 tengo la comida familiar en el Casino de La Laguna y todavía [I] se está peinando… ¿Prisa? Qué va, nada de eso…
IASS
Mañana lunes tengo que ir a Santa Cruz a poner el curriculum en las oficinas de personal del IASS para ver si me llaman para trabajar en la nueva residencia de ancianos del Sobradillo. Ojalá…
Desdicha
Vaya desdicha la mía… Estoy triste, todo por ti. Siempre puedes decir que si estoy así es por mi culpa, pero me parece una manera un tanto cobarde de afrontar las cosas, ya que siempre es fácil echar la culpa a otro y seguir adelante sin poner atención. ¿Pido demasiado? Creo que no, tal vez compenso lo que no pido en otros aspectos con este, de ahí que parezca más de lo que es. No tengo la culpa de ser así, igual que tú tampoco la tienes de ser como eres…
Uno por el otro y la casa sin barrer…
Some kind of dream
Lo pienso pero no lo digo, pues siempre será mejor que decirlo sin pensar. ¿Qué más da? A veces creo que me importa, otras me engaño y me da igual. Después de todo, pocas cosas cambian, y mucho menos las personas. ¿Quise cambiar algo? Ya da igual, tanto si lo es como si no, nada importa. Lo que queda es lo que es y lo que se recuerda es lo que fue. Mejor no vivir en el pretérito del ahora, aunque no sé qué es mejor ante la perspectiva del condicional, tiempo al fin y al cabo, lo que todos ansiamos y a todos se nos escapa.
Vale, pongamos que es el sueño, por ejemplo… Ya tenemos excusa, una especie de eufemismo para encubrir lo que no es «correcto» pero, ¿a los ojos de quién? Bah, el pesimismo flota riéndose a mi alrededor, y no quiero que derrumbe el muro de mi optimismo, lleno de grietas pero que se mantiene aún, esperando el toque de gracia… Mejor no aprender, pues la ignorancia es un don que se ve acosado por el ímpetu de la curiosidad. Llegados a este punto, ¿qué hacer? Ni lo supe, ni lo sé, ni lo sabré… Tú tienes la última palabra.
Escribe
¿Cuándo volverás a escribir tus pensamientos? Ya echo en falta, o más bien, siento el síndrome de abstinencia por no leer tus palabras. Se me hace duro… Y por si fuera poco, te echo de menos…
Lazos…
– ¿Tienes algo interesante que hacer?
– No.
– Entonces me voy.
Muchas veces, cuando discutimos, me he cuestionado qué me hace seguir contigo. Tienes cosas a favor y cosas en contra, como todos, supongo. Siempre encuentro algo que me hace recapacitar y pensar fríamente. Ahora… No encuentro nada. Quiero pensar que es que estoy cansado, porque es verdad que estoy desganado, pero no sé si es por ti o por otra cosa. Quiero dejar pasar el tiempo entre mis dedos a ver si más tarde cambia algo de lo que siento. Es siempre lo mismo, ni contigo ni sin ti…
