Siempre hay razones para estar enfadados, pero esas razones rara vez son buenas.
Benjamin Franklin
Su mirada
Su mirada cuando encuentra la mía habla de cosas que no puedo creer. Habla de caprichos velados y calor, de párpados que no dejan entrever. Dulce es soñar, dulce es pensar que yo te gusto a ti como tú a mí. Que puedo besarte sin miedo a fallar y quedarme a tu lado siempre, aquí. Mas la ilusión cuando se deshace duele en el corazón del que soñó, y yo soñé demasiado.
Ay, si ella pudiese entender lo que dicen sus ojos.
Joan Báez – El preso número nueve
Tema original de Roberto Cantoral, versionado por Joan Báez allá por octubre de 1960.
Al preso número nueve ya lo van a confesar, Dice así al confesar: Padre no me arrepiento, Ay ay ay ay El preso número nueve era un hombre muy cabal. Al sonar el clarín, Padre no me arrepiento, Ay ay ay aySpoiler
está rezando en la celda, con el cura del penal.
Porque antes de amanecer, la vida le han de quitar,
porque mató a su mujer y a un amigo desleal.
Los maté, si señor,
y si vuelvo a nacer,
yo los vuelvo a matar.
ni me da miedo la eternidad,
yo sé que allá en el cielo el ser supremo me ha de juzgar,
voy a seguir sus pasos, voy a buscarlos al más allá.
Iba la noche del duelo muy contento a su jacal.
Pero al mirar a su amor en brazos de su rival,
sintió en su pecho el rencor y no se pudo aguantar.
se formó el pelotón,
y rumbo al paredón,
se oyó al preso decir:
ni me da miedo la eternidad,
yo sé que allá en el cielo el ser supremo me ha de juzgar,
voy a seguir sus pasos, voy a buscarlos al más allá.
https://www.youtube.com/watch?v=Cjaa-OhDm8Q
Que conste que conocí esta canción por mediación de mi compi, que últimamente me sorprende con curiosidades musicales bastante a menudo.
Caetano Veloso – Tonada de Luna Llena
En las zonas de campo («llano» se llama en Venezuela), durante la época de lluvia, que coincide con el invierno y que dura seis meses, se aprovecha que el ganado se puede confinar a una zona relativamente pequeña y que hay suficiente comida, y se ordeñan las vacas. La inmensa mayoría del ganado criollo tiene mezcla con indo (cebú), cosa que hace del ordeño una labor, cuando menos, delicada.
Las vacas se encierran y se separan de sus becerros la noche anterior. De madrugada se van liberando una a una las hembras y sus crías, y para ello se nombran: el ordeñador, con su soga y su «manea» (cuerda que se usa para atar las patas traseras de la vaca) va cantando una «tonada» que menciona el nombre de la vaca a la que le toca turno. La vaca y el becerro se llaman igual, y cuando oyen su nombre saben que serán liberados y se ponen a las puertas. El «becerrero» tiene el trabajo de liberar solo esos animales: la hembra se ata, se manea y se le pone el becerro para que libere la oxitocina necesaria para que «baje la leche» («apoyar«, se llama eso).
Siempre cantando, el ordeñador hace su trabajo rápido, y la canción sirve para hablar de las novedades, del paisaje, de sus dolores propios… Sólo se puede ser veraz a través de la poesía, por eso las tonadas las puede entender cualquiera, aunque no sepa nada del campo. Simón Díaz era becerrero cuando niño y recopiló muchísimas, además de las que él mismo compuso.
Esta canción es un canto de ordeño y la vaca se llama «Luna Llena«. Un tema original de Simón Díaz, versionado por este gran cantante brasileño.
Spoiler
Yo vide una garza mora
Dándole combate a un río
Así es como se enamora
Tu corazón con el mío
Luna llena, luna llena
Menguante
Anda muchacho a la casa
Y me traes la carabina
Pa’ mata’ a ese gavilán
Que no me deja gallina
La luna me está mirando
Yo no sé lo que me ve
Yo tengo la ropa limpia
Ayer tarde la lavé
Luna llena, luna llena
Menguante
Dices que tienes corazón
Olvido
Olvido, s. Estado en que los malos cesan de luchar y los tristes reposan. Eterno basurero de la fama. Cámara fría de las más altas esperanzas. Lugar donde los autores ambiciosos reencuentran sus obras sin orgullo, y a sus superiores sin envidia. Dormitorio desprovisto de reloj despertador.
Ambrose Bierce
La fama es un vapor; la popularidad, un accidente; la única certeza terrenal con que contamos es el olvido.
Mark Twain
Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón.
Jorge Luis Borges



