Compañeros

CompañerosAlgunas veces pienso que ninguno de ellos me cuenta como compañero… El resto del tiempo simplemente sé que es así. No es que tenga un ataque de nostalgia universitaria en este momento, es debido a que hace un momento que saqué a Draco a pasear. Inicialmente no tiene ninguna relación, ¿verdad?

Íbamos Draco y yo paseando por la calle, él con sus cosas y yo pensando en las mías mientras escuchaba música en mi iPod. Al llegar a la cabina que hay un poco más allá me encontré con ella, estaba en una conversación telefónica. Me miró, alargó su brazo derecho y simplemente negó balanceando su dedo índice de un lado a otro. Yo, que ya me había quitado el auricular de la oreja, me paré al lado y después de sopesar durante ±2 segundos qué hacer volví a colocarme mi música en mi oreja, le di un toquecito en el hombro y le estreché la mano.

Hacía 4 meses que no la veía, y eso que vive un par de bloques más allá de mi casa pero claro, cuando no hay ganas de ver a alguien [es un sentimiento recíproco] pues no hay excusas que valgan. Después de todo, siempre fui el más odiado de la clase, tal vez porque iba a mi rollo, decía las cosas claras y generaba cierto mal ambiente a mi alrededor por no estudiar mucho nada y sin embargo sacar buenas notas.

En la foto salgo yo en la Sala de Disección del Departamento de Anatomía de la Universidad de La Laguna, el lugar donde quizás más odio gané. Al ser jefe de mesa «suplente» no tenía la obligación de dar las clases de Anatomía a no ser que algún jefe de mesa «oficial» no pudiese impartirlas. Como esto ocurría raramente, pues iba danzando de una a otra mesa, mirando, escuchando y evaluando a los otros jefes de mesa. Muchas veces me preguntaban dudas para que se las resolviese, todo porque se me daba la Anatomía y me gustaba. Creo que ahí se fraguó el origen del odio…

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