¿Dónde están los románticos?

¿Dónde están? No quiero imaginar que soy como el protagonista de «Soy Leyenda», la novela de Richard Matheson en la que toda la población mundial ha sufrido una extraña enfermedad que los ha mutado y sólo queda una persona sana.

[…] -Me esperas, ¿vale?
-Yo por ti esperaría toda la vida. [risas]

No es muy buen ejemplo, pero es el último que recuerdo. Me da lo mismo, yo voy a seguir siendo igual, diciendo y haciendo. Que me cuelguen las etiquetas que quieran. No tengo la culpa de que se hayan perdido esos pequeños detalles, ni que no se tengan en cuenta o se tomen a risa.

¿Queda en el mundo alguien que se declare con una poesía, que tenga muestras de caballerosidad, qué le diga algo bonito a la chica que le gusta sin miedo? Algo de apoyo ha de existir contra esta avalancha insensible…

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