Muerte a la carta

deathHay personas que quiere dejar de vivir a voluntad, que quiere dejar este mundo quizás en busca de otro mejor. No quiero entrar en debates sobre si existe o no un más allá, es una tontería luchar contra la fe.

La cuestión es, ¿qué hacer cuando te piden consejo para morir? Sé cómo hacerlo, pero es que no hay ninguna forma de morir que sea agradable.

La canción maldita

songTanta bobería con la jodida canción que hasta han hecho una película sobre el tema. Encima en esta página puedes ver distintas letras, esto ya es enfermizo. Pues ala, para que se joda todo el mundo ahora la tengo de tono de llamada, y pongo a Dios por testigo que antes se suicida el resto del mundo que yo. Y ojalá pudiese ponerla como tono de espera de llamada, esa cancioncita que suena mientras alguien te llama y espera a que cogas el teléfono. ¡A ver quién tendría los cojones de llamarme!

[audio:http://media.odeo.com/7/4/9/Rezso_Seress_-_Gloomy_Sunday.mp3]

Ahora mismo la tengo puesta a toda leche en la minicadena, me he asomado a la ventana, pero no veo a ningún vecino con intenciones de hacer salto base sin paracaídas. ¡Joder, esta canción maldita es una estafa!

Aprende a suicidarte (y V)

Otra entrega más de la serie de suicidios. No sé hasta cuándo durará, pero mientras tanto seguiré con las historias que me enganchan mientras las escribo. Creo que el escritor es el que más disfruta de sus textos, no los lectores.

Aprende a suicidarte (y IV)

Continuamos con la serie de historias sobre el suicidio.

Aprende a suicidarte (y III)

Este relato está basado en hechos reales, un suceso ocurrido hace ya bastantes años.

Aprende a suicidarte (y II)

A partir del suceso del otro día he decidido crear una mini-serie de varios capítulos sobre el tema del suicidio. “Vaya tema más macabro te has buscado” pensarán algunos, pero creo que no hay que omitir lo que es realidad, sería un ejercicio de hipocresía.

Aprende a suicidarte

cuelloEsta tarde mi madre me ha contado que ayer un tipo intentó suicidarse con una pistola. Lo típico, el cañón apoyado debajo de la lengua y apretar el gatillo.

En un principio daría como resultado sesos, sangre y restos de cráneo esparramados [desperdigados] por todos lados, una estampa bastante fea y aún más difícil de limpiar. ¡Pues no, que ya no nos sabemos pegar un tiro en condiciones! Aparece por el centro de salud con con la piel de la parte inferior de la mandíbula inferior abierta como una cotufa [rosca, palomita de maíz], sangrando como un cerdo y sin poder articular palabra. El médico de guardia casi se desmaya al ver aparecer al sujeto en la consulta, pero no sabe qué le ha pasado, si se ha cortado o se ha clavado algo o cualquier otra posibilidad. El hombre, con gestos, se explica más o menos pero hasta que no saca la pistola con la que se intentó suicidar del bolsillo del pantalón no queda la cosa clara. Por segunda vez el médico casi se desmaya, pero cuando se recompone lo suficiente decide llamar al 112 para que solucionen ellos el tema.

Se presenta una ambulancia y unos agentes de Policía, y se llevan al fulano al Hospital. "Que se las arreglen ellos– habrá pensado el médico –pero a ver cómo quito yo estas manchas del suelo".