¿Libertad de expresión o libertinaje expresivo?
Archivo de mayo, 2006
Akeboshi – Wind
20 may
No, no he empezado a ver Naruto pero esta es la canción del ending de la primera temporada. La verdad es que suena muy bien.
Donwload Link Akeboshi – Wind [Naruto 1st season ending]
Selección musical
20 may
Últimos descubrimientos musicales que, a mi parecer, son interesantes. Ocurre lo mismo de siempre, escuchas una canción, buscas el autor, luego escuchas el disco en cuestión y al final acabas prácticamente con la discografía completa. Los últimos han sido:
- Kyoto Jazz Massive [son dos hermanos japoneses, dentro de la élite DJ internacional]
- Fantastic Plastic Machine [DJ japonés]
- Hed Kandi [las ilustraciones se salen]
Avalancha de spam
20 may
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Hace un día que no entro en Liberitas y cuando llego me encuentro con una avalancha de spam. Menos mal que tengo instalado Akismet y Spam Karma 2, que si no… No sé por qué se empeñan en querer venderme phentermine o que juege al poker, vaya gente más pesada.
Otra vez en Ubuntu
19 may
Y ahora estoy actualizando la 5.10 Breezy a la última Dapper, a ver si no se escacharra nada. Lo dejaré actualizando y ya mañana a partir del mediodía me dedicaré a configurarlo y todo eso. No sé por qué, pero esto de tener un sistema operativo de 64 bits me da una buena sensación, y es una bobería, lo sé, pero qué le vamos a hacer. Como decía aquel:
Soy geek, pero no soy friki porque no me gusta Dragones y Mazmorras.
P.D. ¿Te gusta el nuevo logo de Ubuntu? ![]()
Ropa de cama
18 may
Desvaríos y tonterías en un ataque de incontinencia verbal. La culpa de todo la tuvo aquella noche indeterminada de bares y efectos etílicos.
Fresas y nata
17 may
Esta tarde fui a comprar con mi hermana y mi madre y cuando pasé por la sección de frutería capté un elemento extraño en la composición, un expositor lleno de botes de nata montada azucarada. Me quedé extrañado y fue cuando miré hacia mi derecha cuando se presentó ante mí la verdad absoluta:
Las fresas sin acompañamiento son un regalo incompleto para el paladar.
Impulsivamente coloqué un bote de nata bajo mi brazo y empecé a examinar las bandejas de fresas en busca de las frutas que estuviesen en mejores condiciones de conservación y maduración. Cuando encontré el lote por excelencia, busqué con mirada febril el carro de la compra, como si aquel fuese el único lugar seguro para el preciado cargamento que portaba.
Ahora estoy disfrutando de mi tessssooroooo, intentando acordarme de cuánto tiempo ha transcurrido desde la última vez que comí fresas con nata. Da igual, están buenísimas y eso es lo que importa.
