Nunca escribas nada que no serías capaz de decir.
A menudo, l@s que más alardean de su adultez comenten las mayores niñatadas.
«Nosotros no somos personas, somos Fisios las veinticuatro horas del día.»
Déjame abrazarte, déjame besarte, déjame acariciarte, déjame tocarte, déjame morderte, déjame lamerte, déjame saborearte, déjame olerte, déjame probarte, déjame peinarte, déjame mirarte, déjame hablarte, déjame callarte, déjame escucharte, déjame quererte, déjame odiarte, déjame acompañarte, déjame dormirte, déjame despertarte, déjame hacerte reír, déjame hacerte llorar, déjame mojarte, déjame secarte, déjame enseñarte, déjame conocerte, déjame olvidarte, déjame amarte, déjame excitarte, déjame calmarte…
Tan sólo déjame.
Lo que vemos por el microscopio parece muy grande aunque en realidad no lo es. Lo mismo ocurre con las excusas.
A menudo hacemos cosas que sabemos que no deberíamos hacer, y viceversa.
Soy un niño, no lo niego y lo acepto, y esto es una gran ventaja, simplemente porque no pierdo el tiempo pretendiendo parecer adulto. Es mejor actuar como un niño que reconoce serlo que ponerte en evidencia demostrando que lo eres mientras finges ser adulto.