La figura

—No puedes ni imaginar la cantidad de recuerdos que evoca en mí esta figurita. Es por eso que te doy las gracias por el regalo, pero no te puedo negar que tengo miedo de que me vuelvan a secuestrar como ya ocurrió tiempo atrás. No te sientas culpable, no quiero que te sientas mal, pero creí que era justo que lo supieras.

—Yo… Lo siento, de verdad. Lo vi, me encantó y pensé que era perfecto para ti…

—No seas boba, si tienes que sentir algo que no sea el haberme regalado la figura. Me gustó mucho y te lo agradezco, de verdad.

Pensamiento del día

cojones

Ya que te me tocas los cojones, ¿por qué no me la comes de paso?

Tienes razón, soy un tío ocupado, y por eso no puedo andar desperdiciando mi poco tiempo libre en ti.

– ¿Sabes lo que te digo? ¡Eres un gilipollas de mierda!
– Bueno, yo podría decir que tú eres una chica encantadora y los dos podríamos estar equivocados.

Recuerdos del ascensor

ascensorPulsé el botón y se abrieron las puertas, como si me hubiese estado esperando toda la tarde a que llegara. Entré y entonces me asaltó aquel olor, aquel perfume que me rodeó tiempo atrás. Cerré los ojos y de nuevo estaba en su habitación con ella, saboreando sus labios mientras nuestras manos reconocían cada rincón de nuestros cuerpos.

De pronto una sacudida me devolvió a la realidad, se abrieron las puertas de aquel espacio de sueños, salí al rellano de la escalera y pulsé el timbre. Los últimos retazos de perfume me hicieron imaginar por un instante que quien me abriría la puerta sería ella, pero en el fondo de mi mente la única neurona que no estaba soñando me gritaba que no iba a ser así.

Pensamiento del día

line

Nada molesta a los lados de una línea recta.

Demasiado pagada de ti misma y con complejo de autosuficiencia, qué triste…

Resulta curioso cuando, después de unas cuantas horas en un curso, llegas al coche y tienes en el parabrisas una nota de una admiradora secreta.

Pensamiento del día

blah

Blah blah blah → Obligaciones → Culpabilidad y Pesar

No soy un pesimista, soy un optimista con experiencia. Es por eso que prefiero no esperar nada, así me sorprendo más y me desilusiono menos.

No deberías creer todo lo que escribo. No deberías creer que es todo para ti. Más bien deberías creer que si no te lo digo directamente es porque, o bien no te incumbe o bien no lo mereces.