Inspiración acuática

1940.Garachico Temporal

No sé qué ocurre en la ducha, pero para mí funciona como fuente de inspiración. Debe ser el agua…

Esperar

Esperar por tu amor es aguardar una tormenta
que antes de ser furia y caos fue una tranquila calma,
pero al igual que aquel reo espera final sentencia
y que con gran vehemencia inocente se declara.

Esperar por esos labios a mi ser no apacigua
y tu piel a mi piel cual dulce tentación se antoja,
mientras llamas de inquietud de mis entrañas afloran
tratando en vano despertar de ese sueño a tu alma.

Esperar por ti es un mal capricho que se desea
como el hambriento que mira el fruto que ha madurado,
como todas esas letras que a tu nombre dan forma
y con las que mi abecedario ansía ser completado.

Revisando la memoria

Fresco y limpioA veces me pongo a rebuscar el mi baúl de los recuerdos particular que es Liberitas y me encuentro frente a frente con mensajes del pasado que dejé escritos como vestigios de un tiempo pretérito. Hay algunos que, bajo mi subjetivo punto de vista, son muy buenos, tanto literariamente como por el contenido; también hay otros que ahora mismo no se me ocurriría publicar pero es lo que tiene escribir pensamientos, no siempre estamos de acuerdo con nosotros mismos. Pero no son solamente fragmentos de pensamientos sino además pequeñas esencias de emociones y sentimientos que los acompañaban el aquel momento.

A menudo recuerdo el mismo instante en el que lo escribía, y las circunstancias que me inspiraron y abocaron a plasmar lo que pensaba a través del teclado. Hoy en día provocan en mi distintas reacciones, a menudo es la indiferencia la que hace acto de presencia pero, en contadas ocasiones, aparece la nostalgia en forma de frases como «si hubiese sabido lo que estaba por llegar» y otras por el estilo. Tengo bien claro que el pasado es inamovible y no me arrepiento del noventa y cinco por ciento de las acciones que he llevado a cabo, pero siempre queda ese cinco por ciento restante que pulula por ahí y alguna vez sale a relucir.

Ayer, sin ir más lejos, encontré uno de esas dosis de recuerdos que me transportó oníricamente hasta el momento en el que comenzaba a conocer a esa chica. Hablaba de cosas tan banales como sus ojos y sus labios, que incluso hoy en día sigo considerando como bellos, lo que me hizo sufrir una serie de saltos espacio-temporales en los que primero estaba en aquella noche en la que nos besamos por primera vez, luego me encontré en un momento eroticofestivo de pasión y lujuria desenfrenados y, por último, en la habitación oscura en la que mantuvimos la conversación que sería el final de nuestra relación.

Las dos primera situaciones despertaron en mí la nostalgia que provocan los recuerdos agradables cuando aparecen en momentos de estado anímico bajo pero, sin embargo, la última me resultó tan anodina e indiferente que lo único que consiguió fue reforzar la sensación triunfal de haber hecho lo justo y necesario.

Pero claro, este es sólo un ejemplo, no siempre se obtienen los mismos resultados.

Qué hacer

Naranja iridiscente II
Qué le voy a hacer si mi mente se pone a imaginar
que disfruto de las flores que crecen en tu jardín,
que contemplamos cómo el sol se oculta tras el mar,
y mientras maldigo la distancia que me aleja de ti.

Qué le voy a hacer si me veo obligado a inventar,
que esculpo tu figura en frío y blanco marfil
deseando que la piedra en carne se pueda tornar
para, de esa manera, tu calor poder sentir.

Qué le voy a hacer si tan sólo me queda soñar
que mis temblorosas manos rodean tu cuerpo al fin
mientras mis labios impacientes pueden acariciar
todo aquello que me podría hacer realmente feliz.

Idealista

playa

Llegué a tu playa cual náufrago de océanos pesarosos para acabar varado entre tu pelo y las dunas de tu cuerpo. Me diste de beber de las frescas aguas del manantial de tus labios y probé los más exquisitos frutos que me ofreció tu piel. Descansaba del sol abrasador del verano cobijado por tu sombra, observando cómo te cubrían las olas de tus sábanas. De noche, miraba las estrellas de tus ojos apoyado en el suave tronco que eran tus muslos. Luego dormía arrullado por la suave brisa de tu respiración y me despertaba el frío del alba cuando tus brazos no me abrazaban.

Tus dedos se enredaban entre mis suspiros y yo susurraba una canción tejida con palabras juguetonas, mientras nuestros cuerpos bailaban un tango de pasión. Conversábamos largo y tendido con nuestro silencio, observándonos vestidos con nuestra desnudez, dejando volar pensamientos. ¿Comprendes ahora por qué soy un idealista? Sólo existes en mi imaginación mientras tú sueñas conmigo en algún lugar, esperando que la causalidad nos una.

Status quo

status quoEste es el estado de las cosas, otra vez con la dichosa queilitis mimosa alérgica y de nuevo me parece a mí que se me va a curar por aburrimiento a falta de la medicina adecuada [léase besos]. Además, la dichosa infección que tengo en las vías respiratorias altas no hace más que agravar el cuadro.

Pero no todo está mal, las cuentas están saliendo bien en el Departamento incluso en el mes más corto y de mayor abstinencia que hayamos tenido que afrontar. Por otra parte, y hablando de todo un poco, ¿qué hace una japonesa cantando canciones brasileñas en inglés? Pues la respuesta es muy fácil, algo tal que así:

Smokey and MihoBlue Glasses

Definitivamente deliciosa, ¿no crees?

Queilitis mimosa alérgica

Resumen
La falta crónica de besos provoca un síndrome denominado queilitis mimosa alérgica, que cursa con calor, rubor e inflamación de los labios, todo acompañado por una descamación epidérmica. Un claro ejemplo:

labios resecos

Estudio y resultados
La solución a este problema pasa por la hidratación de los labios, y particularmente recomiendo la hidratación humana exógena, esto es, suplir la falta crónica de besos. Está demostrado científicamente que el intercambio de fluidos bucales durante el acto de besar hidrata más de un 150% la epidermis de los labios 1.

Otros métodos menos efectivos son la aplicación de cacao o brillo de labios, pero los resultados son temporales y se tiende a las recidivas. Esto es debido a que estos métodos no aportan hidratación sino que dependen del contenido propio de agua del tejido. Es por ello que se cree que la queilitis mimosa alérgica puede estar en relación con una somatización producida por el individuo ante la carencia de la carga sentimental de los besos, pero aún no hay estudios fiables al respecto 2.

Conclusión
Los besos tienen un efecto terapéutico inespecífico 3 que provocan la mejoría considerable de la queilitis mimosa alérgica. Desde el CSIC 4 recomendamos a todo el mundo que sufra este síndrome que comience con el tratamiento lo antes posible, y a los que no lo sufren, que sean solidarios, ya que al igual que se dona sangre también se deben donar besos.

Nota: la donación de besos entre enfermos de queilitis mimosa alérgica debe ser con sumo cuidado, ya que un exceso de fricción labial puede tener el mismo resultado que frotar dos lijas entre sí.


1 El estudio fue realizado con un voluntario y 10 voluntarias. Al finalizar el test, el voluntario refirió sentirse «mejor que nunca», presumiblemente por la hidratación, o eso se cree. [volver]
2 Existen registros en los que chicas solteras consumidoras de 2 barras de cacao al mes sanaron espontáneamente con la aplicación de una terapia intensiva de besos durante una semana. [volver]
3 Nombre que se le da al efecto placebo, o como nos gusta llamarlo a los científicos, «funciona pero no tengo ni idea de por qué». [volver]
4 Centro Superior de Investigaciones Cariñosas. [volver]