Conversaciones

conversación

-¿Para qué bebes si vas a follar? El tiempo que pierdes bebiendo puedes estar trincando.
-Se supone que quedamos para «hablar».
-¡Entre polvo y polvo se habla!

-Yo ya hablo de sentimientos, el roce hace el cariño, eso no puedes evitarlo.
-Si sabes que vas a estar jodido… toma una decisión. Cambiar tú no va a poder ser y que ella cambie tampoco, porque luego se van a estar guardando un rencor ahí «porque yo cambié por ti» y tal y cual. Ya sabes, lo típico.
-Sí, típico.
-Pues tío, decide. ¿Vale la pena estar jodido, pensando rollos chungos?
-Eso nunca vale le pena, ¿pero quién lo evita?
-Si una persona te hace sufrir… Tío, yo tomé la decisión, sólo que luego la cagué de mala manera por no cortar la relación completamente, pero la tuve que tomar. A veces pienso que no debería haberlo hecho, porque ahora estoy sufriendo más que antes cuando estaba con ella, pero sé que me estoy engañando a mí mismo.
-Bueno, nada de trabarse que es Nochebuena… ¿Nochebuena? Awita… ¡Nochevieja!

Constante de disociación

chemistryRecuerdo una vez que me estaba tomando una cerveza con [E] y las amigas de la facultad. No me acuerdo quién comentó algo sobre las burbujas de la cerveza y en uno de esos arrebatos que me dan a mí les conté la [interesante] historia del ácido carbónico. Todo el mundo se quedó pescando, no sé si por efecto etílico, por lo improviso de la situación o porque no se enteraron una mierda de lo que les estaba diciendo. Pues bien, la noche de la cena de empresa me acordé de la anécdota y en un arranque de espontaneidad solté lo siguiente:

Busco una chica con la que pueda hablar sobre la constante de disociación del ácido carbónico mientras estamos de fiesta tomándonos una copa.

Este es un ejemplo de las perlitas que suelto cuando me entra la bobería. Por suerte mi compi [M], que atendía a las clases de Química, pilló por dónde iba el tema y su contestación fue una confirmación de mis sospechas:

Pues lo tienes jodío, ¿eh?

Ya lo sé, ya lo sé…

La extraña mente humana

mindCada día que pasa me encuentro a la mente humana más extraña y retorcida. Ayer mismo, después de la paliza anímica que llevaba, si le sumamos que no almorcé ni cené, dio como resultado una serie de pesadillas como jamás había tenido en mi vida. No recuerdo detalles concretos, sólo sé que cerca de las 7 de la mañana me quedé en estado de estupor, en ese estado que no sabes con seguridad si estás dormido o despierto, mirando al techo de mi habitación y viendo lucecitas blancas que aparecían y desaparecían.

Una noche inquieta dio paso a un despertar automático, ya que cuando me di cuenta realmente de que estaba despierto ya me encontraba dentro de la ducha enjabonándome el cuerpo. Salí de mi casa pensando en todo el día anterior, en toda la serie de acontecimientos que se habían sucedido y las repercusiones futuras, hasta que me di cuenta que estaba aparcando el coche en Ifara.

Parecía que todo el mundo sabía qué me pasaba, porque me preguntaban que cómo estaba y al yo decir que había estado mejor todos me daban palabras de ánimo. Mi primera paciente de la mañana me dijo que las personas que me querían me iban a ayudar a salir adelante, y eso que no le dije qué me pasaba realmente. Otro paciente me dijo que todo era solucionable, que no había ninguna situación que durase para siempre y que cualquier pensamiento podía cambiar de un día para otro.

La compi, sólo con ponerme una mano en el hombro me infundió el calor que me hacía falta. Mi amigo y compañero de trabajo me animaba diciéndome de ir a hacer cursos, demostrándome que hay más cosas que hacer en la vida que quedarse estancado lamentándose de que las cosas no salgan como esperamos.

No sé, hoy ha sido un día para recargar las pilas, y aunque no estoy al cien por cien de rendimiento al menos tengo suficiente como para volver a echar a andar poco a poco.

A todos vosotros, gracias.

Pensamiento del día

treasure

En los momentos de necesidad, si realmente necesitas una mano que te ayude, es cuando debes tener amigos a tu lado. Siempre se ha dicho, quien tiene un amigo tiene un tesoro, y es por eso que me considero rico.

Una vez dije que jamás volvería a pensar en el futuro lejano, porque el hecho de tener la vista clavada en el horizonte no te permite ver las cosas que hay a tu alrededor.

Los días, los meses, los años pasan demasiado rápido, y cuando haces un alto en el camino y miras hacia atrás te das cuenta de lo viejo que te has hecho desde aquella última vez que te detuviste.

Interrelación neuronal

Inspiración alcohólica post-fiestera haciendo alusión al estado mental de [M] por culpa de la tía esa que le trae por el camino de la amargura.

neuroneLa neurona estaba aburrida en su espacio craneal, sola, escuchando el eco de sus pisadas resonando contra las paredes. Además, por si fuera poco, tenía sueño y eso no la ayudaba en absoluto en sus tareas, que no eran pocas.

A ninguna neurona le resultaría fácil controlar un cuerpo humano bajo esas condiciones laborales, y se hubiese puesto en huelga de no ser porque escuchó a alguien acercarse.

-¿Hola? ¿Hay alguien ahí?- preguntó con cierto grado de miedo.

-¡¡¡Eeeeeeyyyyy!!! Buenas noches coleguita, ¿qué tal todo?- exclamó con voz estropajosa una neurona con pinta de andar un poco beoda.

-Bien, bien, estooo… ¿Dónde está todo el mundo?- se notaba que estaba irritada por tener que estar haciendo horas extras.

-Tiiiiiia, está todo el mundo abajo de fiestuqui y me mandaron a buscar hielo. ¿Tienes un poco por ahí?

Trasquilada

headAntes de irme de vacaciones me rapé al 0.5 en la escala de pelo y desde entonces no me había vuelto a meter mano capilarmente hablando. Creía que ya era hora de cambiar un poco así que me compré unas lentillas para prescindir de las gafas un poco y empecé a dejarme crecer el pelo. Por si fuera poco, [A] me dijo con mucha delicadeza [tono irónico] que no me cortase el pelo tan corto, así que tenía otro motivo para sufrir calor y tener que luchar para no tener los pelos a su aire.

Ayer decidí raparme de nuevo, pero al número 3, para que luego no se me echasen al cuello. Todo iba bien hasta que llegó el momento de recortar los pelos supra-auriculares [los que están por encima de las orejas]. Como no podía hacerlo yo solo le dije a mi hermana que me ayudase… Error. Me pegó una trasquilada hasta la patilla, así que me vi obligado a volverme a rapar al 0.5 de nuevo. Lo siento por mis admiradoras más acérrimas.