Aquí abajo en el suelo (y IX)

Hacía tiempo que no hablaba hacia el cielo desde aquí debajo. Ya ni recuerdo la última vez que lo hice, y tampoco me acuerdo sobre qué hablé. Eran tiempos distintos, eso sí lo sé, aunque no sé si mejores o peores, pero en realidad eso da igual. En el momento puedes tener un juicio sobre algo y luego con el tiempo, al compararlo con otras cosas, resulta ser de otra manera. Las cosas cambian, para bien o para mal, porque estamos en un mundo dinámico y tenemos que seguir sus reglas de movimiento y no aferrarnos a lo estático. Ya estoy desvariando otra vez…

¿Qué tal te va todo? Por aquí creo que va todo bien, aunque todo es mejorable, ya sabes. Yo espero que te vaya todo bien, aunque si no es así tampoco hay que preocuparse. Si tiene solución, ¿por qué te preocupas? Y si no tiene solución, ¿por qué te preocupas? heavenNo sé qué decirte, es que hace tanto tiempo que no hablo contigo… Bueno, sí, aunque son las típicas conversaciones que no tienes mucho que decir, o no quieres hablar, o algo parecido. Conversaciones sin conversación, se podrían llamar… No sé si es que [siempre] es mal momento para hablar o no tienes ganas de hablar. Yo por si acaso, no te voy a importunar, así que si un día tienes ganas de decirme cualquier cosa ya sabes…

Ay, la distancia… «Dicen que la distancia es el olvido». Ahora que lo recuerdo, ¿has escuchado la canción de Caetano Veloso, la de «La barca»? Es preciosa. Escúchala cuando tengas tiempo, y si quieres, claro está. Ah, espera, si no te la quieres bajar puedes leer la letra aquí, aunque siempre recomiendo escuchar la canción, porque el tono, la forma de cantarla y el acompañamiento de la guitarra hacen mucho.

Bueno, no sé qué más decirte… Un día, cuando hablemos, te contaré alguna que otra batallita o cualquier cosa que me haya ocurrido hasta la fecha, ya veremos. Bueno, me voy a dormir que ya es hora.

Amnesia itinerante

ammnesia6Sólo hace falta la compañía adecuada para olvidar. Luego vendrán las acusaciones pseudo-justificadas y los cambios de culpabilidad recíprocos. Creo que llegados a este punto lo mejor es tomar una decisión que radique en la pasividad indiferente. Yo también quiero interpretar ese papel tan cómodo y holgado, así que voy a intentarlo.

No deseo seguir bailando en su palma
para luego cerrar su mano y acusarme a mí
culpándome de no estar sobre su garganta
sorbiendo las gotas de su sangre de anís.

El hombre es un animal de costumbres, y son estas costumbres las que determinan la forma de ser de las personas. No quiero entrar en juicios sobre qué está bien o qué está mal, porque sería entrar en el juego. Nunca llueve a gusto de todos, ni tampoco se puede mantener contento a todo el mundo, por eso hay que hacer algunas concesiones y ser prácticos. Ya veremos qué nos depara el futuro…

Está escrito

RosaryLucas 6:41-42
¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?¿O cómo puedes decir a tu hermano: «Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo», no mirando tú la viga que está en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano.

Siempre me han gustado esas palabras. Muchas veces me las he tenido que aplicar a mí mismo, así como otras muchas se las he podido aplicar a alguien.