Yo estuve en la Jornada

Estuve y no estuve en la Jornada. Estuve porque yo era el que iba vestido con un chándal y un suéter del C.D. Tenerife, ya avisé que tenía un partido y que iba a llegar una vez empezado. Si hubiese ido a mi casa a acicalarme hubiese llegado demasiado tarde. Por otra parte no estuve, porque nadie supo quién era yo, y no sé si alguien me hubiese conocido si me hubiese presentado como «Morlock el de Liberitas». Bueno, durante la hora que estuve me entretuve con las charlas y me quedé con ganas de seguir allí, pero como tengo el cumple de [J] no pude quedarme.

A ver si para la próxima estoy la Jornada completa de principio a fin…

Ya llegó el frío

Han llegado muchas cosas últimamente, y no sólo el frío. El trabajito en la residencia de Ifara, las corrientes de aire frío que me han costado un resfriado y tener la garganta jodida, la primera paga de contrabando…

Pero lo que más me ha gustado es que ya ha llegado el frío, que a las fechas que estamos ya se echaba de menos. Chaquetas, bufandas, ropa abrigada, sábanas y mantas calentitas… Siempre me ha gustado el invierno, comerme un escaldón humeante mientras veo a través de la ventana la lluvia y la niebla gris. ¿A quién no le gusta?

Inconexus (y X)

Tener la conciencia tranquila es señal de mala memoria.

Si la cosa está peluda, depílala.

Cada uno tiene lo que se merece y si no, ya le llegará.

La felicidad es un estado transitorio durante el cual no encuentras nada que te entristezca.

Confesiones

Confieso que he errado. Confieso que he herido y también sufrido. Confieso que muchas cosas no te las he confesado y tú también has omitido. Sin embargo…

«La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.»

Confieso que de bueno he sido tonto, que he estado ciego. Aún ahora sigo sin ver, pero la bruma se ha despejado. De algunas cosas me arrepiento… Otras prefiero olvidarlas. Mi consuelo es mi rabia al mismo tiempo, y es que me he dado cuenta, quizás, demasiado tarde.

Todo sigue igual que siempre, no ha cambiado nada. En realidad, pocas cosas cambian. No obstante, cada uno tiene lo que se merece y si no, ya le llegará.

No reptaré por ti

HuellasMe he vuelto un exigente, he de reconocerlo. No pienso arrastrarme por ti, ni seguir tus pisadas, ni andar suspirando por algo que no tendré… A partir de ahora, si realmente quieres algo de mí, ven a buscarlo. Así me será más fácil el progreso de purgado, ya que con tu pasotismo [o no] me demostrarás lo que realmente quieres. A ver qué tal sale el experimento social.