Reflexiones de sobremesa

amistadEstábamos los cuatro fantásticos en la sala de personal justo después de haber almorzado, unos tomando cafeína disuelta en agua, cuando de pronto salió el tema de la amistad entre hombres y mujeres. No pude reprimirme:

La amistad entre hombres y mujeres es virtual. Siempre una de las partes, si no las dos, querrá algo más que amistad y albergará un deseo que tendrá que ser reprimido por causa del conformismo y la cobardía mezclados en cantidades variables. Ninguno de los dos querrá sacrificar la relación que tiene asegurada, pero es que quien no arriesga nunca ganará nada. Es por eso que existen «amistades» entre hombres y mujeres, unas farsas en realidad.

Y no es que esté influenciado por mi situación, es un hecho real e invariable que se da y se dará siempre. Quien diga lo contrario se engaña a sí mism@.

Pensamiento del día

ayuda

Sólo aquellas personas que desean ayuda la podrán recibir y aprovechar.

El azar no existe, nada es fruto de la casualidad, y cada vez me reafirmo más en ello, ¿no crees? Acción y reacción, siempre hay una causa para una consecuencia, ex nihilo nihil fit.

Fuerza, coraje y sabiduría, tres nuevos añadidos en mi vida que me han permitido cruzar el umbral y cerrar la puerta detrás de mí. Los fantasmas que me acompañaban se han quedado atrás y ahora aparecen ante mí las siluetas de la realidad. A veces estos fantasmas atraviesan la puerta tras la que me creía a salvo pero, incluso así, creo que ahora sí que podré.

Ese momento para mí

Los días pasan rápido.
Me parece que no somos realmente libres.
Algunas cosas no deberían importar tanto
y algunas nunca deberían ser.
Pero un día me mirarás.
Tendremos momentos, dos o tres.
Mantenme cerca de donde corres para ocultarte,
nunca seré difícil de encontrar.
Tan sólo tómate tu tiempo
y guarda ese momento para mí.

Pensamiento del día

reality

Soñando sueño que sueño… Y en la realidad me despierto.

Hay personas que simplemente sacan lo peor que hay en mí.

Pienso irme a Amberes, no sé cuándo, pero voy a traer todas las botellas de cerveza que pueda, como aquellas que compramos y jamás llegaron a su destino.

He llorado

tearsCuando era pequeño apenas lloraba, sólo cuando me hacía daño de verdad o mis padres se cabreaban conmigo. Recuerdo que cuando murió mi abuela materna no lloré, no sé por qué razón, la quería muchísimo pero no salió de mí. Tendría 8 años más o menos, y no viví muy de cerca su enfermedad porque no me dejaron ir a verla al Hospital ni a su funeral.

Sin embargo, recuerdo las veces que he llorado, las puedo contar con las dos manos y me sobrarían dedos. No es que me dé vergüenza hacerlo, es simplemente que tengo que estar muy jodido para soltar una lágrima. Las muertes de mi abuelo materno, abuelo paterno y abuela paterna, esas sí que las lloré, porque me cogieron ya de mayor y sabía qué estaba ocurriendo, viví todo el proceso.

A éstas le tenemos que sumar las dos veces que me has visto llorar por ti, y ya te digo, no me avergüenzo porque han sido lágrimas desde el alma. Sin embargo, aún queda otra más y fue esta mañana mientras iba a trabajar. Me dio rabia, no por considerarme débil ni nada de eso, es una estupidez eso de que los hombres no lloran, sino porque tenía miedo de sufrir un accidente de lo nublada que tenía la vista. No me hubiese gustado nada acabar en el fondo de la presa de Tahodio, que si tuviese agua pues tampoco pasaba nada porque sé nadar, pero es que está completamente seca. Bueno, a lo mejor juntando las gotitas que brotaban de mis ojos hubiese conseguido formar un charquito simbólico…

Para terminar de completar la situación, me tocó recorrer el trayecto desde el aparcamiento hasta la puerta bajo la llovizna que estaba callendo. Vaya estampa más poética, el cielo y yo llorando los dos.