Un azul curativo, un gris curativo una carretera que viaja hacia el norte y el oeste, y se pierde a lo lejos. El viaje me brinda una calma que me cura sutil como el día que se apaga. La noche invernal se marcha serena indagando en mis profundidades. Un poder de paz desciende entonces. Mis pensamientos susurrantes me dicen que estoy aquí como los apacibles copos de nieve cuando caen. Con las luces del invierno pelo una naranja para celebrar. Saboreo cada bocado, delicioso, disfrutando del sosiego de este lugar caliente y seguro Y cuando ella respira con su fuerza siento su alma danzante, florecida, fuerte como el acero, tranquila como como los copos de nieve y pienso que nunca la dejaré escapar. Mi corazón era azul, mi humor era gris pero su alma me infundió confianza hoy como estrellas dolorosas, un guante suave, un azul pulido, un nuevo amor.
Lula
Inconexus [y XIII]
Tristeza
Poesía urbana
Esta foto no es mía, pero ya me hubiese gustado a mí poder estar ahí y verlo. Son los restos del edificio de Miles de Viviendas en Barcelona.
«Ya que tenemos que morir que sea pues depués de haber vivido no solos y desesperados como viejos románticos sino como hombres, mujeres, híbridos de ser mortal [e inmortal] que somos»
Barcelona [y II]
Hace 24 horas que volví de mis andaduras por la Ciudad Condal. Bastante frío pero no demasiado con respecto a lo que estamos acostumbrados a aguantar en La Laguna en invierno. No llevé cámara de fotos, sólo saqué instantáneas con el móvil y me dediqué a enviarlas via MMS a algunas personas.
Todo correcto, todo bien, aunque esto no vale mucho en boca de un inconformista por diseño, ¿no?




