Los elementos

El ser humano, desde los albores de la historia, ha hecho gala de una curiosidad innata y un afán natural por buscar una explicación a todas las cosas. Muchas corrientes de pensamiento establecieron entonces los elementos clásicos que reflejasen las partes más simples y esenciales con las que se componía cualquier cosa.

En la Grecia clásica, existían desde la época anterior a Sócrates los elementos Tierra, Agua, Aire y Fuego pero a veces se incluía un quinto elemento o quintaesencia llamada Éter. Fue Aristóteles quien añadió este elemento razonando que el fuego, la tierra, el aire y el agua eran terrenales y corruptibles, y debido a que no se percibía ningún cambio en las regiones celestiales, las estrellas no podían estar hechas de ninguno de estos cuatro elementos sino de otro distinto, invariable, una sustancia celestial.

De acuedo con Aristóteles en su «Sobre la generación y la corrupción»:

  • El Aire es principalmente húmedo y luego caliente.
  • El Fuego es principalmente caliente y luego seco.
  • La Tierra es principalmente seca y luego fría.
  • El Agua es principalmente fría y luego húmeda.

De acuerdo con Galeno, estos elementos fueron usados por Hipócrates para describir el cuerpo humano en asociación a los cuatro humores: bilis amarilla (fuego), bilis negra (tierra), sangre (aire) y flema (agua).

Sobre Dios

Neon God

¿Dios está dispuesto a prevenir la maldad pero no puede? Entonces no es omnipotente. ¿No está dispuesto a prevenir la maldad, aunque podría hacerlo? Entonces es perverso. ¿Está dispuesto a prevenirla y además puede hacerlo? Si es así, ¿por qué hay maldad en el mundo? ¿No será que no está dispuesto a prevenirla ni tampoco puede hacerlo? Entonces, ¿para qué lo llamamos Dios?

Epicuro

Labordeta y la libertad

«Aquí va la despedida. Aquí se quedan los guapos y nos marchamos los buenos».

Esa fue la jota que José Antonio Labordeta dedicó a todos los presentes en el Parlamento el día que se despedía de la Cámara Baja. Con nosotros se queda su recuerdo y aquella canción de sueños de libertad.

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Hipotecas y demás timos

Esta tarde mientras salía de trabajar escuché en Radio San Borondón una muy buena noticia para los que tenemos hipotecas, como puede ser la Hipoteca Joven de Cajacanarias. He entrado a la página de la AUSBANC y he encontrado lo que buscaba.

El Senado ha decidido por unanimidad eliminar la llamada «cláusula de suelo».

Muchos titulares de préstamos hipotecarios no ven reflejada en sus cuotas la progresiva reducción del euribor, principal índice de referencia en las hipotecas a interés variable, como consecuencia de la aplicación por la entidad de una cláusula incorporada a sus contratos que establece un límite mínimo al tipo de interés. Esta cláusula, conocida como “cláusula suelo” supone un perjuicio económico para el cliente.

Así que ya estás tardando en descargar el modelo de carta tipo para reclamar la supresión de la cláusula de suelto en hipotecas, modificarla con tus datos y presentarla en la oficina de tu banco o caja.

Fetiche

Dando una vuelta por Flickr, me encontré con la galería de esta chica y me vino a la mente una palabra: fetichismo. A partir de ahí me puse a investigar un poco y di con este libro del que he traducido libremente dos párrafos que me han parecido interesantes.

Studies in the Psychology of Sex, Volume 5 by Havelock Ellis

La predominancia del pie como un foco de atracción sexual, mientras que entre nosotros hoy en día no es un fenómeno infrecuente, no es lo suficientemente común para ser denominado normal; incluso la mayoría de los amantes ardientes no experimentan esta atracción en ningún grado. Pero estas manifestaciones de fetichismo por los pies que para nuestro tiempo son anormales, incluso cuando no son tan extremas como para ser mórbidas, es posible que puedan llegar a ser más inteligibles para nosotros cuando nos damos cuenta que en los períodos tempranos de la civilización, e incluso hoy en día en algunas otras partes del mundo, el pie es reconocido generalmente como un foco de atracción sexual, así que cierto grado de fetichismo por los pies se convierte en un fenómeno normal.

El ejemplo más pronunciado y conocido es este fetichismo por los pies en la actualidad puede ser encontrado con facilidad en el sur de China. Para un marido chino el pie de su mujer es más interesante que su cara. Una mujer china es tan vergonzosa para mostrar sus pies a un hombre como una mujer europea con sus pechos; están reservados sólo para los ojos de su marido, y mirar a los pies de una mujer en la calle es muy inapropiado y poco delicado. El fetichismo por los pies de los chinos está conectado con la costumbre de comprimir los pies. Esta costumbre parece descansar sobre el hecho que las mujeres chinas poseen de manera natural un pie muy pequeño y es por lo tanto un ejemplo de la tendencia universal de la búsqueda de la belleza para acentuar, incluso mediante la deformación, las características raciales. Pero aún hay más. La belleza es un nombre general para el atractivo sexual, y la energía gastada en el esfuerzo para hacer el pie de la mujer china más pequeño es una medida de la fascinación sexual que ejerce. La práctica surgió sobre la base del atractivo sexual del pie, por lo tanto ha servido de manera inequívoca para elevar ese atractivo, al igual que la cintura estrecha, que (si seguimos a Stratz) es una belleza característica de la mujer europea, resulta ser en general para el hombre europeo más atractiva cuando es acentuada, incluso hasta la deformidad, mediante la compresión del corsé.

Y aquí un poco de etiología:

Fetiche: del francés fétiche; que viene del portugués feitiço, «magia» o «hechizo»; y éste viene del latín facticius, «artificial» y facere, «hacer».