El Señor es mi pastor

pastor

El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas.
El Señor es mi pastor, nada me falta.

Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el sendero recto; así, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás conmigo. Tu vara y tu cayado me dan seguridad.
El Señor es mi pastor, nada me falta.

Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes.
El Señor es mi pastor, nada me falta.

Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida; y viviré en la casa del Señor por años sin término.
El Señor es mi pastor, nada me falta.

Ya estoy cansado de escuchar siempre lo mismo en los funerales de mis familiares. Con ella se fue el recuerdo vivo del tiempo que pasé en casa de mis abuelos. Ahora es cuando realmente me doy cuenta que se me han ido todos y los echo de menos…

Hoy creo en Dios

diosPensaba hablar sobre la noche, la luna y las estrellas. Pensaba hablar sobre lo más elevado y lo más terrenal. Pensaba hablar sobre certezas e incertidumbres. Al final no ha hecho falta hablar a oscuras con el viento.

Hoy la tierra y los cielos me sonríen,
hoy llega al fondo de mi alma el sol,
hoy la he visto..., la he visto y me ha mirado...,
¡hoy creo en Dios!

Gustavo Adolfo Bécquer

A buen entendedor, pocas palabras bastan.

Pensamiento del día

lastre

Le estoy cogiendo el gustillo a esto de soltar lastre, me quedo con una sensación sublime, casi como más ligero.

Paso de entrar en jueguecitos de descalificaciones porque creo que saldrías perdiendo y sería demasiado fácil.

No sé si te has dado cuenta de lo que has hecho. El cariño y el respeto son para mí dos pilares básicos, y un atentado contra cualquiera de estos estamentos pone en jaque cualquier relación interpersonal que esté manteniendo. El resto es causalidad.

Exigencias

demandLlegó la hora de exigir, de pedir algo a cambio, de hacer acopio de la fuerza cimentada en el amor al valor propio. Maldita sea, sé lo que quiero, pero parece que me obstino en reducir el nivel de exigencia. ¿Tal vez porque lo fácil cuesta menos? No, no puede ser, me niego. Pidamos una estrella, pidamos una galaxia, vamos a intentarlo. Todo es poco, demasiado nunca es suficiente, no hacer concesiones, pedir por pedir…

¿Pero realmente soy así? ¿Realmente quiero eso? ¿Sería más feliz así? «Sé feliz con lo que tienes mientras persigues lo que deseas». ¿Vivir toda la vida persiguiendo una quimera? No, «sé feliz mientras te persiguen, porque eres lo que desean». Ese me gusta más, sí, sin duda.

No quiero fuego que me queme, quiero agua que me caliente. No quiero cuerpos yermos, quiero labios jugosos. No quiero pensamientos acomodados, quiero mentes inquietas. No quiero duro mármol, quiero carne prieta. No quiero incongruencias ni incertidumbres, quiero clarividencia y sensatez. No quiero despotismo ni soberbia, quiero honradez y humildad. No quiero casualidad, quiero causalidad.

Si sé todo eso, ¿entonces qué es lo que queda? Exigir y esperar que el idealismo se haga realidad.

Idealista

playa

Llegué a tu playa cual náufrago de océanos pesarosos para acabar varado entre tu pelo y las dunas de tu cuerpo. Me diste de beber de las frescas aguas del manantial de tus labios y probé los más exquisitos frutos que me ofreció tu piel. Descansaba del sol abrasador del verano cobijado por tu sombra, observando cómo te cubrían las olas de tus sábanas. De noche, miraba las estrellas de tus ojos apoyado en el suave tronco que eran tus muslos. Luego dormía arrullado por la suave brisa de tu respiración y me despertaba el frío del alba cuando tus brazos no me abrazaban.

Tus dedos se enredaban entre mis suspiros y yo susurraba una canción tejida con palabras juguetonas, mientras nuestros cuerpos bailaban un tango de pasión. Conversábamos largo y tendido con nuestro silencio, observándonos vestidos con nuestra desnudez, dejando volar pensamientos. ¿Comprendes ahora por qué soy un idealista? Sólo existes en mi imaginación mientras tú sueñas conmigo en algún lugar, esperando que la causalidad nos una.

La tendencia

revelationAyer tuve una revelación, y es que es tan obvia que nunca me había dado cuenta que siempre ha estado ahi:

La Sociedad tiende hacia la gilipollez, a pasos agigantados.

En estadística, la moda es el valor que cuenta con una mayor distribución de datos, así que estadísticamente la tendencia normal es la gilipollez, porque conozco gente que tiene la mala suerte de toparse con personas de esta moda, así como yo también me encuentro a menudo con gente así. El problema de esta moda en concreto es que por definición siempre será mayoría.

Esto viene a cuento de las relaciones interpersonales, y es que no entiendo por qué la gente se empeña en hacer las cosas más difíciles de lo que son, ese ansia consciente o inconsciente por joder la situación sistemáticamente. Hay dos expresiones que me tocan la moral de forma exagerada:

  • Hacerse de rogar. Bueno, cuando alguien se hace de rogar me toca la moral. No entiendo cómo aún queriendo algo, la gente se priva de ello sólo por joder a la otra persona. Eso es un acto de gilipollez doble, porque para la persona que se hace de rogar supone el no tener lo que quiere y además joder a la otra persona que lo quiere. Y para quien lo sufre supone considerar a la otra persona como gilipollas y considerarse a sí mismo como gilipollas por andar aguantando esas cosas.
  • Hacerse ilusiones. Cuando alguien le pide a otra persona que no se haga ilusiones me toca la moral. Las ilusiones están relacionadas con lo que esperamos y el ansia de conseguirlo, así que realmente se está pidiendo que no se espere nada de esa persona. Si alguien te pide que no esperes nada pero luego pretende mantener una relación interpersonal está cometiendo una incongruencia y una gilipollez. Y digo yo, ¿no estás perdiendo el tiempo con esa persona y, por extensión, haciendo una gilipollez?

Una relación interpersonal con alguien anclado en la moda de la gilipollez es una gilipollez en sí misma, así que al final todos somos gilipollas en algún momento. Está en nosotros el tomar las decisiones oportunas para salir de esa moda, pero lo primero es reconocerlo.

P.D.- Como se me hacía pesado hacerlo palabra por palabra pongo ahora la equivalencia canaria:

  • Gilipollez ↔ Pollabobada
  • Gilipollas ↔ Pollaboba