Vuelve a casa

homeVoy a luchar y ni un ejército de siete naciones me lo va a impedir, recogerán los restos que dejaré a mi espalda. Hablo conmigo por las noches porque no puedo olvidar, una y otra vez en mi mente, detrás de una idea.

Y el mensaje que aparece ante mis ojos dice «déjalo pasar»

No quiero oír ni hablar de eso, cada uno de nosotros tiene una historia que contar. Todo el mundo lo sabe, desde la reina de Inglaterra hasta las hordas del infierno. Y si vuelve a aparecer en mi camino te lo serviré en bandeja de plata, todo eso que no quieres oír, pero lo haré.

Y el sentimiento que surge de mis huesos me dice que busque un hogar…

Me marcho de aquí, lejos de esta ópera para siempre. Voy a limpiar la paja, a hacer que el sudor brote de cada poro. Y estoy sangrando, sangrando como herido, porque todas las palabras van a sangrar de mí y no pensaré más.

Y las manchas que deja mi sangre me dicen «vuelve a casa»

Olores por capas

smellMi edificio es un auténtico festival de olores por capas, según el piso en el que nos encontremos:

  1. Tortilla francesa un poco quemada.
  2. Cotufas [palomitas de maíz o roscas].
  3. Potaje de berros.

Y eso es esta noche cuando he vuelto de sacar a Draco, porque depende del día e incluso de la hora los olores varían bastante.

La figura

—No puedes ni imaginar la cantidad de recuerdos que evoca en mí esta figurita. Es por eso que te doy las gracias por el regalo, pero no te puedo negar que tengo miedo de que me vuelvan a secuestrar como ya ocurrió tiempo atrás. No te sientas culpable, no quiero que te sientas mal, pero creí que era justo que lo supieras.

—Yo… Lo siento, de verdad. Lo vi, me encantó y pensé que era perfecto para ti…

—No seas boba, si tienes que sentir algo que no sea el haberme regalado la figura. Me gustó mucho y te lo agradezco, de verdad.

Pensamiento del día

cojones

Ya que te me tocas los cojones, ¿por qué no me la comes de paso?

Tienes razón, soy un tío ocupado, y por eso no puedo andar desperdiciando mi poco tiempo libre en ti.

– ¿Sabes lo que te digo? ¡Eres un gilipollas de mierda!
– Bueno, yo podría decir que tú eres una chica encantadora y los dos podríamos estar equivocados.

Recuerdos del ascensor

ascensorPulsé el botón y se abrieron las puertas, como si me hubiese estado esperando toda la tarde a que llegara. Entré y entonces me asaltó aquel olor, aquel perfume que me rodeó tiempo atrás. Cerré los ojos y de nuevo estaba en su habitación con ella, saboreando sus labios mientras nuestras manos reconocían cada rincón de nuestros cuerpos.

De pronto una sacudida me devolvió a la realidad, se abrieron las puertas de aquel espacio de sueños, salí al rellano de la escalera y pulsé el timbre. Los últimos retazos de perfume me hicieron imaginar por un instante que quien me abriría la puerta sería ella, pero en el fondo de mi mente la única neurona que no estaba soñando me gritaba que no iba a ser así.