La flor y el abejorro

Flores de Pascua [y III]Estaba un día el abejorro volando sobre los jardines que se hallaban cercanos a su panal cuando de pronto llegó hasta él un aroma increíblemente seductor. Guiado por su particular sentido del olfato fue a dar hasta una de las flores más bellas y extrañas que había visto hasta entonces, era una orquídea.

«Qué bien hueles» le dijo el abejorro en un arranque de sinceridad a lo cual la flor le respondió con un agradecimiento. Comenzaron entonces a hablar, el insecto estaba interesado en conocer más sobre ella, su origen, su viaje hasta aquel lugar y otros detalles como las particularidades de su especie. El abejorro se había olvidado completamente de libar el néctar de la flor, tenía otros intereses y la orquídea se había percatado de este hecho, así que le hizo saber que le encantaba haber encontrado un abejorro que no la quisiera únicamente para esos menesteres.

El abejorro también le confesó que estaba cansado de andar de flor en flor y deseaba encontrar una con la que se sintiese realmente bien, con quien pudiese conversar, compartir momentos y no solamente encuentros fugaces. Las coincidencias se agolpaban a cada nueva frase, los dos decían en común las mismas intenciones y el insecto no pudo evitar sentir cierto sentimiento reconfortante en su interior ante la perspectiva.

Ya se hacía tarde y el abejorro debía volver de nuevo al panal si no quería perder la orientación del sol y morir congelado en la fría noche de invierno, así que se despidió de la orquídea con confesiones recíprocas del deseo de volver a encontrarse. A los pocos días volvió a pasar de nuevo por aquel lugar en busca de la flor pero no pudo encontrarla por ninguna parte. Extrañado preguntó al resto de plantas que se encontraban allí y le contaron que la orquídea había sido llevada a otro lugar un buen día.

El abejorro no sabía leer, pero aquel sitio era una floristería. De haber conocido este importante detalle hubiese sabido inmediatamente que no se debe tener demasiadas expectativas puestas en las flores que se encuentran en esos lugares.

Pensamiento del día

Lo que ayer era un gran escándalo mañana puede ser de lo más normal; lo importante es valorar siempre en el presente.

Si no eres una persona guapa y con mucho dinero no te debes preocupar porque así sabrás que quien esté contigo lo hará porque realmente le gustas.

La fuerza de voluntad no es más que la manera manejar correctamente la ansiedad que provoca en nosotros las dificultades para alcanzar nuestros objetivos.

Pensamiento del día

Cada persona tiene sus costumbres y su forma de hacer las cosas pero no ser flexible al respecto indica cierto grado de obsesión.

Moderación, una palabra que muchos conocen pero pocos llevan a la práctica.

La responsabilidad para tomar última decisión sobre nuestras acciones siempre recae sobre la misma persona: uno mismo.

A la biblioteca

Biblioteca

Alguien se va a estudiar a la biblioteca y ese pequeño gesto me sirve de inspiración para un par de versos.

Entre páginas

En el papel traté de encontrar una idea
que meciera a mi mente como la marea
y dejase en la arena a mi barca varada
como un náufrago que por fin llega a la orilla.

Pero sé que en libros no voy a hallar respuesta
pues no hay palabras que destilen tu belleza.
Es una búsqueda de una utopía vana
que no me ofrecerá consuelo ni alegría.

Entonces te miro y de mí brota poesía,
y como si se tratase de una indulgencia
mis labios tan sólo esperan probar su esencia
pues tú eres mi fuente de agua fresca y limpia.

Los libros pueden ofrecer palabras que ayuden a expresarnos pero la verdadera inspiración nace de aquello que hace que nuestro corazón se agite.

Pensamiento del día

El poker no es sólo un juego de cartas.

Hay días en los que lo único que te apetece hacer es no hacer nada.

Confía en tus posibilidades; confiar demasiado en la suerte dará resultados imprevistos.

Pensamiento del día

Algunas personas sufren transformaciones nocturnas demasiado radicales.

No hay peor soledad que la que se siente en compañía.

No puedes lamentarte de su sino cuando has sido tú quien te lo has deseado.