Manzanilla

manzanillaNo, no tengo el abdomen en tabla, pero tengo la misma sensación. Esta mañana me levanté con náuseas, y sospecho que es algo que pillé en el trabajo porque un par de residentes y trabajadores se han puesto malos a lo largo de esta semana de lo mismo. Ya ayer por la noche notaba algo raro, no tenía ganas de cenar nada pero tenía muchísima sed.

Llamé al trabajo para avisar que no podía ir y me preparé una manzanilla. No me gusta nada, pero ya tengo que estar jodido como para tomármela, así que después de beberme ese brebaje me acosté otra vez. ¡Maldito virus!

Pensamiento del día

hedgehog

Siempre tendremos que vivir con el dilema del erizo, pero lo que nos diferencia es la longitud de nuestras púas.

Para los [verdaderamente] enamorados todos los días son San Valentín.

Tu [por otro lado, falso] complejo de autosuficiencia ha propiciado que tengas la inteligencia emocional de una piedra. Si a todo esto le sumamos el orgullo, la terquedad y los arranques infantiles y caprichosos… ¡Qué gran personalidad! ¡Qué gran persona!

Pensamiento del día

shark

Be as cartilaginous as them. Be a shark!!

Eres causa y consecuencia de tu ignominiosa actitud.

Ya lo decía Occam con su navaja, «en igualdad de condiciones la solución más sencilla es probablemente la correcta«.

Puntagorda

love me pleaseEl martes vi en la última página del periódico de Don [F] la fiesta del almendro en Puntagorda y me asaltaron multitud de recuerdos de la última vez que estuve allí. No sé con seguridad qué año fue, si fue en 1999 o en 2000, pero te recuerdo a ti. Mi padre ya me había avisado, «cuidado con las palmeras porque te echan aceite en las patas«, pero en aquel entonces no lo entendía. Creo que lo que realmente cautiva de las chicas de la isla Bonita es precisamente eso, lo bonitas que son.

Cierro los ojos y estoy de nuevo en el baile en la plaza de Puntagorda, y tú estás a mi lado. Te tomo de la mano y vamos a dar un paseo, miro al cielo estrellado y te digo aquella frase que nació de la inspiración más profunda. Te quedas mirándome, sonríes tímidamente y yo te imito. Qué tiempos aquellos…