Thought for the day

horrendous

Too much horrendous people.

Did you know that the word «person» comes from the Latin word «persona», which means mask? So maybe being human means we invite spectators to ponder what lies behind. Each of us will be composed of a variety of masks, and if we can see behind the mask, we would get a burst of clarity. And if that flame was bright enough, that’s when we fall in love. – War, Inc.

Pensamiento del día

felicidad

La felicidad no es un derecho, es una oportunidad.

Hay gente que piensa que una lista más larga de amigos en una red social, como pueden ser Tuenti, Facebook o MySpace, es signo de una mayor sociabilidad o desarrollo de sus habilidades sociales. Hoy en día una relación interpersonal mantenida únicamente mediante medios tecnológicos, léase ordenador o teléfono móvil, es denominada felizmente como amistad. Definitivamente, no sé si la palabra amigo se ha devaluado hasta límites insospechados o si también lo ha hecho su concepto y su significado.

Crónica de un beso anunciado

beso

Fue así, de repente. Apareció ante mis ojos y estaba allí, sentada esperando, supuse, a ser llamada al despacho. Sinceramente no sé qué fue, no sé decir cómo fue, pero se adueñó de mis pupilas y allí se quedó. Fueron sus formas caprichosas, fueron sus labios carnosos, fue a lo mejor su mirada inocente, no lo sé.

Algo en mí instaba a que mi sentido común hiciera acto de presencia y solicitase la vuelta a la realidad mientras la parte más visceral de mí comenzaba a inquietar mi estómago y mi corazón. Mientras pasaba a su lado sin que apenas ella notase mi presencia, haciendo alarde de mi innata capacidad para pasar desapercibido, yo ya estaba pensando en dónde y cuándo sería la próxima vez que la pudiese ver de nuevo, porque ese era mi mayor deseo, volverla a ver y poder deleitarme una vez más del delicioso néctar que emanaba de ella y bebían mis ojos y emborrachaba mi mente.

Pero, incluso así, después de imaginar mil y un reencuentros, de nada me sirvió mi imaginación para prepararme ante la sorpresa de volver a tenerla ante mí, más cerca que la última vez, conocer su nombre y escuchar su voz. Un torrente de sensaciones bullía dentro de mí mientras intentaba mantener la fachada de tranquilidad y seriedad, una y otra vez, en cada ocasión que nos volvíamos a encontrar, cruzábamos palabras banales y superfluas, manteniendo dentro de mí todos los pensamientos que germinaban en cada nuevo encuentro.

El tiempo pasó y, siembre amparado bajo el axioma de «nada surge de la nada», logramos al fin lo que tanto deseábamos hacer y no nos atrevíamos a iniciar. Cuando mis labios rozaron los suyos, como un castillo de naipes me derrumbé hasta su boca como si un remolino de aguas frescas y rejuvenecedoras me hubiese atrapado, y es que en verdad me hacía sentir como el chiquillo que descubre por primera vez el beso largo tiempo ansiado.

Y continuamos besándonos, ahora con la suavidad de la pluma que acaricia, ahora con ímpetu desbordante, ahora rápido y a hurtadillas, ahora largo como un paseo por prados en flor. Así eran y así son, besos.

Costumbrismo interpersonal

costumbrismoLos seres humanos somos animales de costumbres, animales sociales al fin y al cabo que requieren de relaciones con otros, semejantes en su forma, pensamiento. Adaptamos nuestra rutina diaria a la de otra persona con quien compartimos la mayor parte de nuestro tiempo, como dos engranajes deben encajar el uno con el otro para conseguir su movimiento sincronizado. A veces surgen roces, acritudes, situaciones que amenazan la estabilidad del mecanismo, es inevitable. Otras veces la conexión es tan perfecta que resulta difícil pensar que en algún momento pudo o puede llegar a fallar.

Esto es la compañía, las relaciones interpersonales, compartir el mismo hábitat vital con otra persona. Lo más curioso es, quizás, cómo nos acostumbramos a la compañía y cómo nos sentimos extraños ante su ausencia. Cómo estamos forzados a olvidar lo que tuvimos que aprender para poder convivir, la separación, la pérdida de la rutina de la costumbre. Para algunos, una paz y una bendición, y para otros, un auténtico síndrome de abstinencia.

¿De qué depende esta diferencia? Principalmente de la cantidad de tiempo donado a la convivencia y, sobre todo, la calidad de la misma. A mayor calidad, el factor tiempo siempre resulta insuficiente, siempre queremos más y más. Es por eso que a mayor calidad, mayor sensación de pérdida.

Personajes literarios

A menudo sucede que nos identificamos con personajes de alguna película, alguna serie, alguna canción… Hoy toca hacer una lista de personajes literarios con los que me indentifico total o parcialmente:

  • El Principito. Personaje de la novela homónica de Antoine de Saint-Exupéry, rebosa curiosidad por todos los lados. También es bastante caprichoso y cabezota, dos cualidades que a veces harán sufrir al resto de personajes con los que se encuentra.
  • El Salvaje. Personaje de la novela «Un mundo feliz» de Aldous Huxley. Firme defensor del amor, el romanticismo y la belleza de las palabras de los grandes autores de la historia, incomprendido de la sociedad anodina que lo adopta.
  • Harry Haller. «El lobo estepario» de Hermann Hesse, siempre en lucha sus dos almas, la humana y la lobuna. Excluído de la sociedad por su propia condición, siempre analizando y meditando sobre cualquier detalle del mundo, bien para gozar de él o para sufrir con él.

Quién sabe si seguiré aumentando la lista…

El bloqueo

bloqueoTenía pensado escribir palabras elevadas, con sentimiento, de esas que dan que pensar, pero hace ya tiempo que sufro de lo que se denomina «el bloqueo del escritor». No se me ocurre nada sobre lo que hablar. Paso el tiempo delante del teclado con una pantalla en blanco que parece que me mira con ojos inquisidores pidiendo uno o dos párrafos de palabras interconectadas, con cierta coherencia y algo de sustancia. Es entonces cuando buceo en los archivos de mis palabras y leo cosas que, lejos de ser dignas de premios y alabanzas, al menos tienen fuerza.

¿De verdad era yo el que escribía esas cosas? ¿Acaso se acabó todo lo que tenía que decir? No lo creo, es sólo que mi situación actual no me da ningún motivo de escritura, no tengo apenas miserias sobre las que escribir quizás porque no las tengo en mi vida y no me incitan a hablar sobre ellas. Es eso, prefiero mi estabilidad actual en detrimento de mi creatividad, nada más.