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Manzanilla

manzanillaNo, no tengo el abdomen en tabla, pero tengo la misma sensación. Esta mañana me levanté con náuseas, y sospecho que es algo que pillé en el trabajo porque un par de residentes y trabajadores se han puesto malos a lo largo de esta semana de lo mismo. Ya ayer por la noche notaba algo raro, no tenía ganas de cenar nada pero tenía muchísima sed.

Llamé al trabajo para avisar que no podía ir y me preparé una manzanilla. No me gusta nada, pero ya tengo que estar jodido como para tomármela, así que después de beberme ese brebaje me acosté otra vez. ¡Maldito virus!

Lucha laboral

Mañana tengo reunión con mi jefa… A ver en qué acaba todo esto.

Amigo invisible

Perdón por no hablar de esto antes, y no es porque me diese vergüenza, sino es que soy un vago y cuando tengo algo pendiente de escribir no me dan tantas ganas de terminarlo. Prefiero escribir lo que tengo en el momento en la mente a dedicarme a un tema pendiente.

Al caso, este año hicimos el Amigo Invisible en el trabajo y tengo que hablar del regalo que me tocó: pinturas corporales de colores y sabores. No sé por qué no se me había ocurrido antes la idea de que estas cosas existían, pero cuando abrí el regalo me quedé absolutamente impresionado, ¡qué originalidad de detalle!

edible finger paints

Lo único malo de este regalo es que justamente llega a mis manos cuando ya no tengo un lienzo femenino sobre el que dibujar. En serio que tengo la espinita clavada por eso, pero según leo en la caja, tengo hasta marzo de 2008 para consumirlas preferentemente. ¡Aún sigo esperando por alguna candidata!

Reflexiones de sobremesa

amistadEstábamos los cuatro fantásticos en la sala de personal justo después de haber almorzado, unos tomando cafeína disuelta en agua, cuando de pronto salió el tema de la amistad entre hombres y mujeres. No pude reprimirme:

La amistad entre hombres y mujeres es virtual. Siempre una de las partes, si no las dos, querrá algo más que amistad y albergará un deseo que tendrá que ser reprimido por causa del conformismo y la cobardía mezclados en cantidades variables. Ninguno de los dos querrá sacrificar la relación que tiene asegurada, pero es que quien no arriesga nunca ganará nada. Es por eso que existen “amistades” entre hombres y mujeres, unas farsas en realidad.

Y no es que esté influenciado por mi situación, es un hecho real e invariable que se da y se dará siempre. Quien diga lo contrario se engaña a sí mism@.

He llorado

tearsCuando era pequeño apenas lloraba, sólo cuando me hacía daño de verdad o mis padres se cabreaban conmigo. Recuerdo que cuando murió mi abuela materna no lloré, no sé por qué razón, la quería muchísimo pero no salió de mí. Tendría 8 años más o menos, y no viví muy de cerca su enfermedad porque no me dejaron ir a verla al Hospital ni a su funeral.

Sin embargo, recuerdo las veces que he llorado, las puedo contar con las dos manos y me sobrarían dedos. No es que me dé vergüenza hacerlo, es simplemente que tengo que estar muy jodido para soltar una lágrima. Las muertes de mi abuelo materno, abuelo paterno y abuela paterna, esas sí que las lloré, porque me cogieron ya de mayor y sabía qué estaba ocurriendo, viví todo el proceso.

A éstas le tenemos que sumar las dos veces que me has visto llorar por ti, y ya te digo, no me avergüenzo porque han sido lágrimas desde el alma. Sin embargo, aún queda otra más y fue esta mañana mientras iba a trabajar. Me dio rabia, no por considerarme débil ni nada de eso, es una estupidez eso de que los hombres no lloran, sino porque tenía miedo de sufrir un accidente de lo nublada que tenía la vista. No me hubiese gustado nada acabar en el fondo de la presa de Tahodio, que si tuviese agua pues tampoco pasaba nada porque sé nadar, pero es que está completamente seca. Bueno, a lo mejor juntando las gotitas que brotaban de mis ojos hubiese conseguido formar un charquito simbólico…

Para terminar de completar la situación, me tocó recorrer el trayecto desde el aparcamiento hasta la puerta bajo la llovizna que estaba callendo. Vaya estampa más poética, el cielo y yo llorando los dos.

Constante de disociación

chemistryRecuerdo una vez que me estaba tomando una cerveza con [E] y las amigas de la facultad. No me acuerdo quién comentó algo sobre las burbujas de la cerveza y en uno de esos arrebatos que me dan a mí les conté la [interesante] historia del ácido carbónico. Todo el mundo se quedó pescando, no sé si por efecto etílico, por lo improviso de la situación o porque no se enteraron una mierda de lo que les estaba diciendo. Pues bien, la noche de la cena de empresa me acordé de la anécdota y en un arranque de espontaneidad solté lo siguiente:

Busco una chica con la que pueda hablar sobre la constante de disociación del ácido carbónico mientras estamos de fiesta tomándonos una copa.

Este es un ejemplo de las perlitas que suelto cuando me entra la bobería. Por suerte mi compi [M], que atendía a las clases de Química, pilló por dónde iba el tema y su contestación fue una confirmación de mis sospechas:

Pues lo tienes jodío, ¿eh?

Ya lo sé, ya lo sé…