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Ese pájaro azul
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Hacía tiempo que no escribía en Liberitas, ya fuese porque andaba de viaje por Japón, por Fuerteventura o de escapada de fin de semana, o tal vez porque otras actividades robaban mi tiempo libre hasta el punto de no tener un momento de aburrimiento. Quería escribir y, a pesar de usar otros medios como puede ser Twitter, ciento cuarenta caracteres no son suficientes para mí.
Lo cierto es que ya ha llovido bastante desde que hace poco más de un año que decidí quitarle el polvo a aquella cuenta que un día registré. He conocido a mucha gente y, afortunadamente, todas estas personas me han aportado algo. Hemos ido a la playa, de cena, de fiesta, de viaje… ¡Hasta he jugado al paintball por primera vez en mi vida! También es cierto que ocurre como en todos lados y siempre te topas con alguien más o menos especial, con intenciones un tanto cuestionables pero, al fin y al cabo, siempre se aprende de ello tratando de dejar rencores a un lado.
Sigo conociendo, sigo aprendiendo, sigo hacia adelante… Pero siempre sigo.
Conversaciones con Demian
0Frau Eva asistía con frecuencia a estas conversaciones pero nunca hablaba de esta forma. Era para cada uno de nosotros, cuando exteriorizábamos nuestros pensamientos, un oyente atento, un eco lleno de confianza, de comprensión; parecía que todos los pensamientos manaban de ella y volvían a ella. Estar a su lado, oír de vez en cuando su voz y participar en la atmósfera de madurez y espiritualidad que la rodeaba era para mí la felicidad.
Ella notaba en seguida cuándo se producía en mi un cambio, una confusión o una renovación. Me parecía que los sueños que yo tenía al dormir eran inspiraciones suyas. Muchas veces se los contaba y le resultaban comprensibles y naturales; no había dificultades que ella no siguiera con su clara intuición. Durante un tiempo tuve sueños que eran como reproducciones de nuestras conversaciones del día. Soñaba que todo el mundo estaba revolucionado y que yo, solo o con Demian, esperaba tenso el gran destino. Este permanecía oculto pero llevaba los rasgos de Frau Eva: ser elegido o rechazado por ella era el destino.
A veces me decía sonriente:
–Su sueño no está completo, Sinclair, ha olvidado usted lo mejor.
Y podía suceder que yo volviera a recordar nuevos fragmentos y no pudiera comprender cómo antes los había olvidado.
De vez en cuando me sentía inquieto y los deseos me atormentaban. Creía no poder resistir verla junto a mí sin estrecharla entre mis brazos. También esto lo notaba en seguida. Una vez estuve varios días sin aparecer; por fin volví confuso y ella me condujo a un lado y me dijo:
–No debe usted entregarse a deseos en los que no cree. Sé lo que desea. Pero tiene que saber renunciar a esos deseos o desearlos de verdad. Cuando llegue a pedir con la plena seguridad de que su deseo va a ser cumplido, éste será satisfecho. Sin embargo, usted desea y al mismo tiempo se arrepiente de ello con miedo. Hay que superar eso. Voy a contarle una historia.
Y me contó la historia de un muchacho enamorado de una estrella. Adoraba a su estrella junto al mar, tendía sus brazos hacia ella, soñaba con ella y le dirigía todos sus pensamientos. Pero sabía, o creía saber, que una estrella no puede ser abrazada por un ser humano. Creía que su destino era amar a una estrella sin esperanza; y sobre esta idea construyó todo un poema vital de renuncia y de sufrimiento silencioso y fiel que habría de purificarle y perfeccionarle. Todos sus sueños se concentraban en la estrella. Una noche estaba de nuevo junto al mar, sobre un acantilado, contemplando la estrella y ardiendo de amor hacia ella. En el momento de mayor pasión dio unos pasos hacia adelante y se lanzó al vacío, a su encuentro. Pero en el instante de tirarse pensó que era imposible y cayó a la playa destrozado. No había sabido amar. Si en el momento de lanzarse hubiera tenido la fuerza de creer firmemente en la realización de su amor, hubiese volado hacia arriba a reunirse con su estrella.
–El amor no debe pedir –dijo–, ni tampoco exigir. Ha de tener la fuerza de encontrar en sí mismo la certeza. En ese momento ya no se siente atraído, sino que atrae él mismo. Sinclair: su amor se siente atraído por mí. El día que me atraiga a sí, acudiré. No quiero hacer regalos. Quiero ser ganada.
Un tiempo después me contó otra historia. Se trataba de un enamorado que amaba sin esperanza. Se refugió por completo en su corazón y creyó que se abrasaba de amor. El mundo a su alrededor desapareció; ya no veía el azul del cielo ni el bosque verde; el arroyo ya no murmuraba, su arpa no sonaba; todo se había hundido, quedando él pobre y desdichado. Su amor, sin embargo, crecía; y prefirió morir y perecer a renunciar a la hermosa mujer que amaba. Entonces se dio cuenta de que su amor había quemado todo lo demás, de que tomaba fuerza y empezaba a ejercer su poderosa atracción sobre la hermosa mujer, que tuvo que acudir a su lado. Cuando estuvo ante él, que la esperaba con los brazos abiertos, vio que estaba transformada por completo; y, sobrecogido, sintió y vio que había atraído hacia sí a todo el mundo perdido. Ella se acercó y se entregó a él: el cielo, el bosque, el arroyo, todo le salió al encuentro con nuevos colores frescos y maravillosos; ahora le pertenecía, hablaba su lenguaje. Y en vez de haber ganado solamente una mujer, tenía el mundo entero entre sus brazos y cada estrella del firmamento ardía en él y refulgía gozosamente en su alma. Había amado y, a través del amor, se había encontrado a sí mismo. La mayoría ama para perderse.
Mi amor hacia Frau Eva era el único sentido de mi vida. Pero ella cambiaba cada día. A veces creía sentir con seguridad que no era su persona por la que se sentía atraída mi alma, sino que ella era un símbolo de mi propio interior que me conducía más y más hacia mí mismo. A menudo oía palabras de ella que me parecían respuestas de mi subconsciente a preguntas acuciantes que me atormentaban. Había momentos en los que me devoraba el deseo y besaba los objetos que habían tocado sus manos. Y lentamente fueron superponiéndose el amor sensual y el amor espiritual, la realidad y el símbolo. Podía suceder que en mi habitación pensara en ella con tranquila intensidad y sintiera su mano en mi mano y sus labios en los míos. Otras veces estaba con ella, miraba su rostro, le hablaba, escuchaba su voz y no sabía si era realidad o sueño. Comencé a intuir de qué modo se puede poseer un amor eternamente. A veces, leyendo un libro, descubría una nueva idea; era como un beso de Frau Eva. Me acariciaba el pelo y me dedicaba una sonrisa cálida y perfumada, y yo tenía la misma sensación de haber dado en mí un paso adelante. Todo lo que me era importante y definitivo, adquiría su figura. Ella podía transformarse en cada uno de mis pensamientos, y cada uno de mis pensamientos en ella.
Había temido las vacaciones de Navidad, que pasé en casa de mis padres, porque creía que iba a ser un tormento vivir dos semanas enteras lejos de Frau Eva. Pero no lo fue. Era una delicia estar en casa y pensar en ella. Cuando volví a H. pasé aún dos días sin ir a su casa para disfrutar de aquella seguridad e independencia de su presencia física. También tenía sueños en los que mi unión con ella se realizaba en nuevas formas simbólicas. Ella era un mar en el que yo desembocaba. Era una estrella y yo otra que caminaba hacia ella; y nos encontrábamos, nos sentíamos atraídos mutuamente, permanecíamos juntos, girando dichosamente el uno en torno al otro en órbitas próximas y armónicas.
Cuando volví a verla, le relaté este sueño.
–El sueño es hermoso –dijo tranquilamente–, hágalo realidad.
Hermann Hesse. Demian
Fuerteventura [y II]
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Bueno, procrastinando un poco [como siempre], no me he puesto a escribir acerca de las mini-vacaciones por tierras majoreras, qué le vamos a hacer, pero es que las noches desde que llegué han estado ociosas en casa de [E] jugando al 50×15 versión juego de mesa.
El viernes nos recibieron en el aeropuerto y nos llevaron a la playa. He de decir que el sol en Fuerteventura no es igual que en Tenerife, porque a los 20 minutos de estar en la playa mi piel ya había adquirido cierto tono rojizo, es decir, la DME para mi dermis no es la misma en Punta Brava que en la playa de Caleta de Fuste [a.k.a. El Castillo].
La noche del viernes se confundió con la mañana del sábado por aquello de haber ido a Jandía a la terraza anexa a la de los campeonatos de windsurf, haber estado bebiendo ron Santa Teresa con refresco de cola para quitar el frío y haber dormido dos horas en el coche. La fiesta estuvo genial, ya que el hecho de estar en pantalones cortos y bailando sobre la arena de la playa al ritmo de diferentes canciones con muchachas endémicas de la isla hizo que se pasara el tiempo prácticamente volando. Luego vino el baño mañanero y una cabezadita en las hamacas de la playa durante una hora para luego desayunar unos sandwiches de queso y chorizo con zumito de melocotón. Total, que me vine a quitar las lentillas 27 horas después de habérmelas puesto, y demos gracias a que no me hicieron daño y no acabé con los ojos inyectados en sangre.
Llegamos a Corralejo a las doce y algo, y fue caer en la cama y quedar roque hasta las 7 de la tarde, buena hora para empezar a prepararnos para salir a cenar y luego continuar con la fiesta. Tanto fue así que me vine a dormir a las 8 de la mañana del domingo después de incontables cervezas y sugerentes bailes. En cuanto a la compañía femenina, me abstengo de comentar nada al respecto :angelnot:.
El domingo a las 2 de la tarde cogimos el coche y nos fuimos al Cotillo, a una cala remota llama Esquinzo. Desde lo alto del acantilado divisamos una playa preciosa a la que se accede por un camino de cabras para luego descender por una duna inmensa hasta el nivel del mar. Había 20 personas a lo sumo, y la mitad estaba en el agua con tablas de surf aprovechando las pequeñas olas que se formaban. Lo pasé del diez, aunque también tuvo mucho que ver la buena compañía, todo sea dicho de paso.
En la noche del domingo ya se hacía notar el cansancio acumulado de los días anteriores, así que directamente nos fuimos a dormir a la cama porque al día siguiente había que madrugar para ir al aeropuerto. Ya el lunes vino la parte más triste del viaje, la despedida, pero con promesas [y muchas ganas] de volvernos a ver.
Mención especial a Islas Airways con su retraso de 1 hora sobre el horario previsto de regreso a Los Rodeos, pero bueno… Siempre tiene que haber algo malo, y me alegro que haya sido al final del viaje.
Fuerteventura
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Bueno, mañana a las 9:20 tendrá lugar el despegue hacia tierras majoreras. Estaré perdido por aquellas playas, casi 10 años después de mi primera visita. En realidad no sólo espero perderme entre las curvas sensuales de las dunas, no sé si me explico :angelnot:. A ver qué tal sale todo…
¡Nos vemos el lunes!
Anoche soñé contigo [otra vez]
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Anoche volví a soñar contigo, era de noche y estábamos en la Playa del Inglés [Valle Gran Rey, La Gomera], tumbados boca arriba sobre una de las toallas enormes que tengo para la playa. Mirábamos el cielo estrellado en silencio, escuchando el sonido de las olas rompiendo en la orilla, las pardelas graznando a lo lejos y tu respiración tan próxima a la mía.
Te dije la frase que siempre he querido regalarte y tu respuesta más inmediata fue un suspiro cargado de emociones. Te giraste hacia mí, me abrazaste y me dijiste al oído una frase que, aunque haya salido de mi imaginación, ojalá me dijeras algún día:
Deja de soñar despierto, cierra los ojos y hazlo realidad.
Y me regalaste un beso tan intenso… Me desperté unos minutos antes de que sonase el despertador, y esta vez no me dormí de nuevo para buscarte entre mis sueños porque sabía que era imposible.
Otro día sin playa
0Lo bueno de estos días nublados ha sido que la temperatura ha bajado algo y no hace tanto calor, pero lo malo es que no hemos ido a la playa. Preferiría ir a mi playita de La Gomera, pero habrá que contentarse con el chiste de playa de Las Teresitas. En fin…

