Pensamiento del día

Güímar

Con un buen plan hasta una montaña puede caer a tus pies; será que a mí no se me da eso de planear.

Algunas personas son como los carteros, no tienen ni idea de los mensajes que transmiten.

Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad; las borrachas y las niñas te mentirán la mitad de las veces.

Pensamiento del día

La sombra del parral

Agradece al árbol por la sombra, no al sol.

Que no lo exprese no quiere decir que no lo sienta.

Muchas personas actúan como si lo supieran todo; en realidad lo hacen porque no piensan en las consecuencias.

Pensamiento del día

Donde los sueños fermentan

Todos necesitamos una válvula de escape, sólo que algunos no eligen correctamente la suya.

Prueba a repetir en tu cabeza lo que alguien te dice pero con tu voz, tal vez así tomes más en serio sus palabras.

Hoy en día hay tanta información que nos podríamos ahogar en ella pero en realidad muy pocas personas la aprovechan para enriquecer sus conocimientos.

Pensamiento del día

Generaciones

Tener antepasados es una imposición, tener descendientes es una opción.

Pensar demasiado a menudo trae más problemas.

Intenta escuchar de manera imparcial a esas personas que odias, tal vez puedas aprender algo.

Pensamiento del día

Vendimiadora

El trabajo físico no es tan valorado como el intelectual aunque quizás el primero fatigue más.

Todo es sencillo si se tiene la suficiente experiencia.

Para muchas personas eres prescindible; no lo tomes como algo personal y te será mucho más fácil de aceptar.

Pensamiento del día

Piranha plant

Cualquier cosa nacida de la imaginación es un poco más posible que aquello que no se ha inventado.

No es justo intentar hacer daño a alguien a propósito si esa persona te ha hecho daño por accidente.

Para algunas personas el secreto de la vida consiste en sustituir una preocupación con otra preocupación.

Perdedores y perdidos

FondeadoCuando hace algo más de un año publiqué Adiós, amor hubo quien me preguntó si es que para escribir algo así acaso me habría ido tan mal con mis relaciones o si yo era un perdedor. Mi respuesta era y sigue siendo la misma: ni lo uno ni lo otro. Una relación interpersonal, sea del tipo que sea, comienza pero nunca sabemos cuándo puede terminar; éste suele ser un hecho inevitable y tan sólo hay que aceptarlo. Las pérdidas son igualmente inevitables pero la manera que tenemos de enfrentarnos a ellas es una elección de cada uno.

Todos perdemos algo o a alguien a cada instante y, ciñéndonos a su definición, todos somos unos perdedores. Sin embargo, ¿por qué algunas personas sí son consideradas como tales y otras no? Las pérdidas no son más que cambios en el paradigma personal de cada uno y, lamentablemente no todos sabemos mantener la entereza. Un perdedor es alguien que ante un cambio trascendental de este tipo se desmorona, no es capaz de sobrellevarlo. Lo que lo convierte en un perdedor es su incapacidad para, una vez ha caído, volver a levantarse y continuar con su camino sin perderse a la deriva.

Es por eso por lo que no me considero en absoluto un perdedor, es más, creo que con los años me resulta mucho más sencillo aceptar las pérdidas con más o menos estoicismo, todo dependiendo de la situación. Por supuesto que siempre hay excepciones, como esos nefastos casos en los que la pérdida sobreviene cuando aún se guardan sentimientos intensos por la otra persona, pero son estos retos los que ponen realmente a prueba la fuerza de voluntad de cada uno.

La clave de todo reside en saber adaptarse a los cambios para no acabar perdido y siendo un perdedor.