Cuando el blanco te mira a los ojos

DSCN0171Sientes esa presión en el pecho, no sabes bien por qué o no quieres pensar por qué. Te está mirando, impasible, inamovible, no te juzga pero te sientes observado. Está frente a ti, puedes mirar a otra parte, darle la espalda, pero sientes que sigue ahí, no te evita. Cuando vuelves a mirar no se ha marchado, ni se ha movido un ápice. Tiene garras, y tiene dientes, o tal vez sólo ojos y nada más. No te espera, o te desea, no lo sabes muy bien. Tiene lo que tú le quieras dar, explícito o subrepticio.

Es un muro, es un abismo, es un mar, es un espacio infinito o un redil de paredes imaginarias. Lo es todo, y es nada. Está a tu disposición, se ofrece a ti sin condiciones, o te exige un pago, quiere todo o nada, sin negociación. No lo pienses, déjalo fluir, deja que beba de ti y se empape de ti. Deja que mane, o deja que se seque, pero deja algo, sí o sí.

No tiene conciencia, usa la tuya, es como un parásito, o una simbiosis, pero depende únicamente de ti. Eres tú, y aunque tú puedes ser con su ausencia, su presencia te hace más tú. No le des más vueltas, empieza y sólo tú sabrás cuándo acabar, o cómo acabar.

Escribe.

Pensamiento del día

Tras los barrotesNo existe cárcel más inexpugnable que aquella que existe en nuestra mente.

Decir que quieres a alguien es realmente fácil, lo complicado es demostrar ese amor.

Si alguien te dice que quiere saber lo que piensas no te lo creas; hay mucha gente hipócrita que se sentirá herida cuando se enfrente a la verdad.

Elecciones

FantasmaTodos los días tenemos que tomar decisiones, más o menos importantes. ¿Qué opción elegir? En mi cerebro comienza un proceso de evaluación de variables mediante el cual pretendo sacar en claro cuál es la respuesta correcta a mi problema. La experiencia marca este proceso de análisis de manera capital. ¿Pero qué es la experiencia? Como decía Ambrose Bierce, cínico y sarcástico hasta la médula, la experiencia es “la sabiduría que nos permite reconocer como una vieja e indeseable amistad a la locura que ya cometimos”.

La sabiduría no es nada sin la memoria, y la memoria no es nada sin datos. Pero, ¿los conocimientos hacen al hombre más sabio? En absoluto, es más sabio aquel que sabe discernir y hacer uso de aquello que conoce que aquel otro con una capacidad de reminiscencia superior que no sabe qué hacer con tanta información. Vaya consuelo… ¿Nadie me puede ayudar en esta complicada tarea?

Hay otras vocecillas que susurran palabras a mi oído: también están invitadas a la fiesta las creencias y las expectativas. Ambas dos se basan en criterios no muy fiables. Las primeras principalmente harán uso de las emociones y los sentimientos que rondan en ese lugar de mi mente que algunos llaman “corazón” y poco tiene que ver con esa bomba hidráulica ubicada en mi pecho. Las segundas harán malabarismos con las probabilidades, números al fin y al cabo, espejismos estadísticos que de lejos se asemejan a certezas. Elucubrarán las posibles consecuencias y me las mostrarán como bocetos de lo que podría llegar a ocurrir.

Esto no quiere decir que deban ser desechadas, simplemente tengo que aprender a escucharlas de manera crítica, con dosis variables de escepticismo y credulidad. Resultaría sumamente fácil si todo se pudiese clasificar en categorías binarias. Nada es blanco o negro, nada es positivo o negativo. La verdad no existe, es una ilusión que depende del sistema de referencia que se utilice en su evaluación. ¿Es que sólo hay incertidumbres en este laberinto?

La religión se basa en creencias, y mis creencias son difíciles de modificar porque suponen la base de sustentación de muchos pensamientos, algo así como los cimientos sobre los que se asientan los constructos de mi “lógica”. Pensar que el edificio de mi mente puede verse reducido a escombros por una modificación de los pilares me produce vértigo. La ciencia, por otra parte, se basa en teorías, datos que por su propia naturaleza los acepto como transitorios. Por eso, si soy científico, si una teoría echa abajo algo que tomaba como una certeza podré sobrellevar mejor el cambio. Sin embargo, si soy un fanático religioso, me aferraré al ataúd de aquella idea decrépita para evitar ahogarme.

La ciencia y la religión son incompatibles entre sí. El pensamiento crítico y la fe son como el agua y el aceite. Me vestiré con una toga negra de puños blancos y una peluca de pelo canoso peinada en curiosos rulos. Tendré que sentar a todos los implicados en la sala del juzgado, escuchar todas sus confesiones y tratar de dar un veredicto.

Creo que al final la única respuesta correcta será la que me dé resultados favorables a mis intereses. Aunque, hablando de intereses… Ahora que lo pienso, quizás debería haber empezado por tener bien clara cuál es la meta antes de romperme la cabeza planteando el itinerario sobre un mapa sin destino.

Pensamiento del día

Echando raíces

Perder el tiempo es regalar tu compañía a alguien que no la sabe valorar adecuadamente.

Tener poder es tener la capacidad de hacer mucho daño a alguien y, en una muestra de benevolencia, finalmente decidir no hacerlo.

El drama de sentirse engañado no consiste en la mentira sino recordar las veces que se ha actuado en base a algo que se consideraba como una verdad.

Pensamiento del día

Jaque

El mundo siempre es un poco distinto detrás de la cortina.

Si no te atreves tal vez nunca llegues a saberlo.

Todos somos extraños a los ojos de otros hasta que nos conocemos; al igual que a ti te gustaría, intenta dejar a un lado los prejuicios que tengas sobre los demás.

Pensamiento del día

Escritorio

Mantener el orden siempre requiere de un gasto de energía; a veces simplemente no vale el esfuerzo.

Vivir es una de esas cosas que no se intentan, simplemente o estás vivo o estás muerto.

Es bastante difícil mantener la compostura y fingir que crees lo que te alguien te dice cuando sabes que te está mintiendo.

Pensamiento del día

Playground

Si no compartes lo que tienes tendrás muchos juguetes pero pocos amigos con los que poder disfrutarlos.

Tener a alguien a tu lado no siempre significa que tú tengas compañía.

Leer no es sexy y llevar gafas tampoco; ahora bien, una chica sexy con gafas y leyendo, eso sí.