¿Libertad de expresión o libertinaje expresivo?
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M
El cine, ese gran ladrón
21 mar
Acabo de terminar de ver una película cuyo nombre no voy a decir y me reservaré su crítica para más adelante. Para dar alguna pista, es una película española pero de habla inglesa, estrenada hace más de cinco meses, pero qué le voy a hacer si me gusta ver las películas en versión original y en alta definición en mi casa, sin que me roben por poder visualizarlas mientras disfruto de la comida y la bebida que más me plazcan.
Las empresas que explotan salas de cine son peores que una banda organizada de ladrones.
Es así, el cine es un robo tanto por el precio que cuesta la entrada como por el precio de los productos añadidos que puedes comprar o no, claro está. Bueno, habrá quien pueda decir que existe el día del espectador con sesiones más baratas, descuento de estudiantes y jubilados… Da igual, todo esto es una estrategia para provocarnos una falsa sensación de chollo y de ahorro.
Hubo una época en la que me dediqué a ir al cine los domingos en sesión matinal, para aprovechar la poca afluencia de gente y el descuento en el precio de la entrada pero claro, si quieres ver una película en 3D tienes que pagar un extra de 3€ de impuesto revolucionario alquiler de las gafas especiales para tal fin. Sobra decir que son un armatoste que hace las delicias de cualquier gafapasta, lo que ocurre es que si llevas gafas de vista como es mi caso se convierten, aún más si cabe, en un instrumento de tortura para la nariz y las orejas.
El tema de las cotufas [también conocidas como roscas o palomitas de maíz] es de problema de matemáticas de segundo curso de primaria, de esos en los que tenías que hacer reglas de tres directamente proporcionales. Siempre se me dieron bien las matemáticas y gracias a ellas sé que comprarlas en el cine es una estafa. Resulta que un paquete mediano de la tienda del cine sale al cambio lo que dos paquetes y medio de cotufas listas para preparar en tu casa, con aceite de oliva y sal al gusto, oiga. Por cierto, para aquellos que no lo sepan, las cotufas en mi casa se hacían [cuando era pequeño] y se siguen haciendo con un caldero, aceite y millo de cotufas [también conocido como maíz para palomitas], algo así como la versión analógica de las cotufas para microondas. Sí, he probado las cotufas para microondas y puedo decir que son una mierda versión de menor calidad de las tradicionales, las verdaderas, las de toda la vida. Además que la cantidad de sal que le meten dentro a esa bazofia responde a una sucia estrategia bien preparada, la de provocar una sed espantosa que te obligue a comprar algo líquido que te pueda refrescar el gaznate, ya sea durante la publicidad del principio, a mitad de la película o ya cuando haya finalizado.
En cuanto al refresco también podemos usar las matemáticas para saber que son un robo al bolsillo y a la razón. Con lo que cuesta un refresco pequeño puedes comprar una botella de dos litros del mismo refresco y tienes la certeza que su contenido es refresco de verdad y no tres cuartas partes de hielo por una parte de refresco rebajado con quién sabe qué clase de líquido. Cuando compramos el refresco transcurre más o menos un minuto hasta que le damos el primer sorbo por la cañita [también conocida como pajita], pero cuando ha pasado media hora desde el comienzo de la película parece que estemos bebiendo algo completamente distinto a lo que probamos en primera instancia. ¿Pero por qué? Efectivamente, el hielo se ha ido derritiendo [lo que se denomina científicamente como fusión] y ha empezado a formar parte del líquido que estamos tomando. ¡Qué rico!
Bueno, el tema de la publicidad al comienzo de la película es para llevarlo al Defensor del Consumidor. Llegará un día en el que dure más que la propia proyección o que incluso el cine se vuelva una televisión con anuncios cada quince minutos. Claro, en tu pantalla de plasma de cincuenta pulgadas puedes hacer zapping y elegir entre los doscientos canales que tienes disponibles, pero en el cine tienes que tragarte toda esa basura y sin poder moverte del asiento, porque en tu casa puedes aprovechar para ir al baño a hacer tus cositas, pero en el cine no. Si es lo que te digo, un instrumento perfecto de condicionamiento. Espero que esto no lo lea cualquier desalmado responsable de marketing y le pueda dar alguna idea.
Que conste que hay ocasiones en las que estoy dispuesto a ir al cine pero esto sólo ocurre en casos excepcionales, cuando voy en compañía o cuando la película lo merece. No voy a ser yo el que lleve al cine a la bancarrota, la industria del consumismo me perdone. Hay películas para las que no compensa en absoluto el dinero que gastas en verlas en el cine, esas películas que están bien para ver en tu casa un sábado o un domingo con aburrimiento, sin saber qué hacer para entretenerte. Piensa que estás ahí sentado, con tu paquete de sal con cotufas dentro, con tus gafas 3D cortándote la circulación mientras se gangrenan tu nariz y tus orejas, sorbiendo un líquido que a pesar de intentar convencerte a ti mismo que es refresco tus papilas gustativas lo niegan a gritos y esperando a que termine el bombardeo de publicidad que te hacen tragar sí o sí. Cuando por fin comienza la película empiezas a darte cuenta que no has invertido bien tu dinero, pero ya que has pagado pues apechugas y sigues ahí sentado hasta que termina.
Yo, mientras tanto, estoy en mi casa muy cómodo con mi pijama, tomándome una cerveza bien fresquita con una pizza cuatro quesos y con la posibilidad de pausar la película para ir a la nevera y sacar otra cerveza cuando se me acabe la primera. Y si no me gusta, siempre puedo detenerla, borrarla y ver otra por el mismo precio.
Canarias Timelapse
14 abr
Avance del documental CANARIAS TIMELAPSE, de KROMA CANARIAS y LASAL, con el patrocinio del Gobierno de Canarias, la SPET de Tenerife, El Cabildo de Fuerteventura, el Cabildo de Gran Canaria y la participación de la Televisión Pública de Canarias.
Muestra las 7 islas Canarias desde la perspectiva del tiempo, rápido y lento, a lo largo de todo un año.
Grabado íntegramente en Alta Definición y cámaras fotográficas de 35mm, con técnicas de grabación a intervalos y overcranking.
Dirección: Luis García de Armas
Producción: Antonio de Nascimento
Música: Antonio Hernández
Cámara: Humberto MesaLas fechas previstas de estreno son:
S/C DE TENERIFE: Día 22 de Abril en los multicines Renoir-Price, a las 20:30 h
LAS PALMAS DE G/C: Día 23 de Abril en los multicines Monopol, a las 20:30 h
Lástima que la versión en alta definición sólo esté disponible en la página correspondiente de Vimeo, cosa de los autores…
Igor
18 ene
La verdad es que pensé que era la típica película de animación para pasar la tarde de domingo pero resulta ser que no. Obviando el hecho de que la vi en versión original subtitulada en inglés, tiene un humor bastante peculiar, tirando a negro diría yo. Una muestra es la escena final en la que los huerfanitos ciegos cantan la canción “I Can See Clearly Now” de Johnny Nash. Para quien no lo pille, son ciegos y cantan una canción que dice “ahora puedo ver claramente”.
Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.
Por otra parte, para no destripar mucho la película, también tengo que decir que hay una conversación entre Igor y el Dr. Schadenfreude acerca de Eva que me llamó bastante la atención:
-The monster. She isn’t evil. Something went wrong and her Evil Bone was never activated.
-So how do we get this Evil Bone up and running, huh? We kick it, we slap it, we take it to the movies, call it Irene?
¿Casualidad? No lo creo.
WALL·E
11 ago
Hoy he visto Wall·e, la última película de Disney. La verdad es que es curioso cómo una película con poquísimos diálogos transmite tanto; esto es un claro ejemplo de la comunicación no verbal. Los chicos de Pixar lo han hecho muy bien, me ha encantado la película.
He de decir que en un par de momentos de la película he tenido la lagrimilla preparada, y es que todavía guardo en la memoria la escena de Cortocircuito 2 en la que Johnny 5 es destrozado. Vivo traumatizado con esa escena, es la verdad y, sobre todo, cuando el pobrecillo se arrastra como puede hasta la tienda de electrónica para intentar repararse. Es por eso que me he puesto algo sentimental con Wall·e, aunque no tanto como la chica que se deshidrataba por los ojos con sólo ver el trailer de la película.
Ahora bien, creo que los de Pixar le han dado a Wall·e un aire similar a Johnny 5 aprovechando el tirón que tuvo en su día sus películas y que es un personaje universal de la robótica cinematográfica. No se los reprocho, ha sido una jugada estratégica para enganchar a los ochenteros, a los niños y a sus padres.
Por cierto, hay que ver los títulos finales, haciendo una repaso a la evolución del arte pictórico de la humanidad desde las pinturas rupestres, el impresionismo hasta los dibujos de 8 bits de los videojuegos. Por cierto, Pixar es conocida por poner en todas sus producciones guiños a otras películas que han realizado, y Wall·e no es la excepción. En esta página [en inglés] tienes una lista bastante extensa de lo que los angloparlantes llaman “easter eggs” escondidos en la película.
![Cinemascope [II], by morlock](http://www1.liberitas.com/http://farm4.static.flickr.com/3631/3312430198_679819c767_t.jpg&t=a1745f98a769c47c98474bdf8a2a42ba)