¿Libertad de expresión o libertinaje expresivo?
Entradas etiquetadas con olvido
Recompensa
6 jul
Te he visto pasar junto a mi lado
pero no ha sido de manera indiferente pues,
en ese preciso instante, despertaron emociones
largo tiempo dormidas dentro de mí.
Ciertos recuerdos se revolvieron en mis entrañas
al igual que fantasmas de aquellas cosas que alguna vez sentí.
Bien sabes que fuiste mi locura y mi desesperación,
y también sabes que estuve locamente enamorado de ti,
pero eso ya forma parte del pasado, ya es historia,
como retales de memoria son momentos que una vez sufrí.
No te guardo rencor por tu ausencia porque, para llegar a sentirla,
tendrías que haber sido mía alguna vez pero
tú y yo sabemos que eso nunca llegó a ocurrir.
Heriste este pobre corazón en aquella noche
con un puñal asesino de frío olvido,
agonizando en el suelo, desangrándose hasta morir.
Te he visto pasar junto a mi lado
y pude observar que mostrabas pena y tristeza en tu faz.
No es alegría lo que me provoca pero,
ten por seguro, compasión no voy a sentir.
Lo que tienes es la recompensa por tu trato,
las consecuencias de todos tus actos,
y tendrás que soportar tu pesada carga
como yo una vez lo tuve que hacer por ti.
Olvido
28 sep
Olvido, s. Estado en que los malos cesan de luchar y los tristes reposan. Eterno basurero de la fama. Cámara fría de las más altas esperanzas. Lugar donde los autores ambiciosos reencuentran sus obras sin orgullo, y a sus superiores sin envidia. Dormitorio desprovisto de reloj despertador. – Ambrose Bierce
La fama es un vapor; la popularidad, un accidente; la única certeza terrenal con que contamos es el olvido. – Mark Twain
Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón. – Jorge Luis Borges
Sobre el olvido y la indiferencia
23 mar
Sabemos que existimos porque tenemos conciencia de nosotros mismos, pero para el resto del mundo sólo existimos si estamos presentes en sus mentes. Alguien que no te conoce, por ejemplo, no conoce de tu existencia, así que para esa persona simplemente no existes. Es por eso que el olvido es un homicidio, aunque virtual.
Cada vez que decimos que hemos olvidado a alguien estamos gritando una mentira, una falacia. En realidad nos acordamos de esa persona, y nos acordamos que la hemos olvidado, ¿no es eso una incongruencia exponencial? El olvido real implica el perder incluso la información concerniente al olvido. Es más, el olvido es un proceso automático e inconsciente, y como acto voluntario no es en absoluto viable. Nunca olvidamos nada completamente porque los circuitos de reminiscencia se mantienen, lo que se pierde son las conexiones entre estos almacenes de información. Siempre se moverá algún engranaje que nos haga recordar eso que hemos olvidado.
El olvido es una mentira, podemos decir que nos acordamos en menor medida de la información, o que simplemente tenemos dificultades para acceder a ella, pero nada más. ¿Realmente quieres olvidar? La solución más rápida es la lesión neuroanatómica, pero no la recomiendo en absoluto porque la muerte neuronal no es lo más adecuado.
La indiferencia se parece mucho al olvido en relación a que es necesaria la ausencia de intencionalidad, lo cual supone la negación de la condición voluntaria de la indiferencia. Es decir, para poder llegar a la indiferencia hay que ser indiferente al objeto, al objetivo y a la misma indiferencia. Hablando en términos teóricos, la indiferencia es indiferente a sí misma. Por eso, aunque ésta exista, nunca puede ser usada porque su simple uso la niega a sí misma. La indiferencia supone abandonar toda intención y por eso es una mentira, es el nombre que se le ha impuesto al hecho de volverse menos susceptible a los estímulos que recibimos.
“Aún hay fuerza y por consiguiente esperanza donde se ven arranques violentos, pero cuando se apaga todo movimiento, cuando no hay pulso, cuando el frío ha llegado al corazón ¿Qué esperar entonces, sino una próxima e inevitable disolución?” (Lamennais – Ensayo sobre la indiferencia)
Pensamiento del día
1 feb
Con tus dramas Dostoyevski no hubiera tenido ni para media página.
Cuando dejas de echar de menos a una persona es cuando realmente te has olvidado de ella. [¿Ya me olvidaste? Yo no.]
Si en la variedad está el gusto, mi biblioteca musical es una exquisitez.

