Cuando el blanco te mira a los ojos

DSCN0171Sientes esa presión en el pecho, no sabes bien por qué o no quieres pensar por qué. Te está mirando, impasible, inamovible, no te juzga pero te sientes observado. Está frente a ti, puedes mirar a otra parte, darle la espalda, pero sientes que sigue ahí, no te evita. Cuando vuelves a mirar no se ha marchado, ni se ha movido un ápice. Tiene garras, y tiene dientes, o tal vez sólo ojos y nada más. No te espera, o te desea, no lo sabes muy bien. Tiene lo que tú le quieras dar, explícito o subrepticio.

Es un muro, es un abismo, es un mar, es un espacio infinito o un redil de paredes imaginarias. Lo es todo, y es nada. Está a tu disposición, se ofrece a ti sin condiciones, o te exige un pago, quiere todo o nada, sin negociación. No lo pienses, déjalo fluir, deja que beba de ti y se empape de ti. Deja que mane, o deja que se seque, pero deja algo, sí o sí.

No tiene conciencia, usa la tuya, es como un parásito, o una simbiosis, pero depende únicamente de ti. Eres tú, y aunque tú puedes ser con su ausencia, su presencia te hace más tú. No le des más vueltas, empieza y sólo tú sabrás cuándo acabar, o cómo acabar.

Escribe.

Pensamiento del día

Tras los barrotesNo existe cárcel más inexpugnable que aquella que existe en nuestra mente.

Decir que quieres a alguien es realmente fácil, lo complicado es demostrar ese amor.

Si alguien te dice que quiere saber lo que piensas no te lo creas; hay mucha gente hipócrita que se sentirá herida cuando se enfrente a la verdad.

Lo que pasa es que soy exigente

Tengo que reconocer que parte de mi inspiración surge del circo que es Facebook pero no siempre es así. Ayer, anoche para ser más concreto, pude disfrutar de un espectáculo surrealista a la par que histriónicamente jocoso. Pongámonos en situación: un grupo de amigas, el primo de una de ellas y yo. De pronto sale el tema de estar soltero y que no se podían explicar cómo una de ellas se encontraba en esta situación, esto último con un tono que hubiese hecho saltar las alarmas de cualquier detector de sarcasmo.

La verdad es que me interesaba saber a qué se referían, sobre todo cuando la chica puso cara de orgullo autosuficiente mientras decía que lo que pasaba es que ella era exigente. La curiosidad hizo que me abalanzarse sobre mi presa cual irbis hambriento y le preguntase qué era lo que ella pedía en un hombre.

A mí me gustan los tíos altos, rubios, fuertes, guapos, cariñosos, inteligentes y que me quieran. Ah, eso sí, que tengan pasta y que sean unos yogurines [sic].

He de aclarar que esta chica está al borde de los treinta años, lo cual no siempre presupone cierto grado de madurez mental pero podríamos decir que se debería intuir. Así que cuando escuché aquello saltó la alarma de mi detector de estupideces y le tuve que preguntar qué se suponía que ofrecía ella.

Condescendet Wonka

Creo que los allí presentes no se dieron mucha cuenta que más que una pregunta era un insulto combinado con una suave bofetada de realidad, pero sin acritud. Mi tesis es la siguiente: si pretendes engatusar a un tío que tiene dinero y dar el braguetazo del siglo, o eres un pedazo de tía buena [a mis ojos era diametralmente lo opuesto] que satisfaga los deseos eroticofestivos del muchacho o es que el pobre no es demasiado inteligente y no ve venir que eres una lagarta aprovechada.

Mira mi niño, yo tengo dos carreras: Biología y Ciencias Ambientales. Tú sólo tienes una carrera, y de tres años nada más, ¿no?

Esto lo lanzó como arma arrojadiza, la cual pude esquivar sin que me provocase ningún rasguño. Más bien contraataqué con un elegante estoque y le tuve que responder que efectivamente, Fisioterapia es una carrera de tres años, ahí no había discusión alguna. Sin embargo, yo no entendía por qué con dos carreras su máxima aspiración en la vida era [según sus amigas y su primo] encontrar un tipo rico que la mantuviese mientras pasaba todo el día con sus amigas tomando barraquitos y paseando por ahí. Tal vez le daba igual porque podría presentarlo a sus amigas como quien enseña un florero o viceversa, ser ella el florero de él.

Lo más trágico de todo es que lo que ella decía era completamente en serio, según corroboraron mis fuentes posteriormente. En aquel momento, por debajo de las risas de los allí presentes, se escuchó el sutil ruido de su amor propio resquebrajándose y se atrincheró tras la excusa de sentirse herida por haber sido llamada florero. Luego comenzó la parte más psicodélica de toda la noche, la terrible leyenda del novio muerto.

-Mira, yo tuve un novio…

-¿Y qué tal te fue con él?

-Muy bien, muy bien.

-¿Era alto, rubio, fuerte, etcétera, etcétera?

-Sí, y muy inteligente: hablaba cuatro idiomas.

-¿Y por qué no estás con él? ¿Qué pasó?

-Se suicidó.

-… ¿Pero dejó alguna nota en algún idioma de los que hablaba?

-No, ninguna.

-Entonces, ¿por qué se suicidó?

-Estaría deprimido.

-No me imagino por qué, la verdad…

Mis fuentes no han confirmado aún si esta escalofriante historia digna de una noche de fiesta de pijamas es real o no, pero la verdad es que suelta un tufo a mentira que tira para atrás. Yo opté por no seguir hablando directamente con ella porque estaba a mi lado y tenía un vaso de vidrio en la mano. No quería ser la próxima víctima de una psicópata, así que después de eso las últimas palabras que le dirigí fueron un escueto “hasta luego” y con bastante cuidado al darle un beso de despedida.

Retrato robot del novio fantasma

Yo por mi parte estoy tranquilo; si los terremotos de anoche no lograron despertarme dudo mucho que el fantasma de un rubio políglota me vaya a quitar el sueño.

Regalo mi vida privada

Definitivamente, lo que ocurre en Facebook es digno de un estudio antropológico serio y riguroso. La gente parece que olvida el auténtico valor de la privacidad y se dedica a publicar a diestro y siniestro lo primero que les pasa por la cabeza.

Parece buena idea que nuestros contactos vean fotos sobre lo bien que nos lo pasamos en la última reunión de la secta religioso-sexual que nos ha captado recientemente. O qué divertida fue aquella noche de fiesta en la que acabamos tirados en el suelo al borde del coma etílico y mientras un perro nos meaba encima. No entro a cuestionar estas y otras actividades, cada uno hace con su vida lo que le da la gana, pero lo cierto es que algunas cosas no deberían salir jamás de una cámara de fotos o un móvil.

Condescendent Wonka

Otra conducta curiosa es la de publicar los propios sentimientos. Oye, que todos somos humanos y está bien que hagas un alarde de sinceridad, pero de ahí a desahogarte públicamente creo que va un buen trecho. Vale, estás harta de que los tíos te usen sólo para actividades eroticofestivas. ¿Qué quieres? ¿Que te dejen un billete de cincuenta euros en la mesilla de noche cuando huyen de tu cama en cuanto tienen oportunidad?

Luego están los que proclaman a los cuatro vientos cuánto se quieren y se aman y se adoran y se desean. A todas estas personas que hacen declaraciones públicas de amor, muchas gracias. De verdad, muchas gracias, porque cada vez que leo algo así compruebo la increíble capacidad de mi cuerpo para soportar la diabetes aguda transitoria y los movimientos peristálticos convulsivos. Las náuseas las controlo bien, pero la diarrea es una auténtica amenaza. No sé para qué tanta fibra, un repaso rápido al Facebook por la mañana y mi tránsito intestinal se pone en marcha como un reloj suizo.

Y bueno, no me podía olvidar de los que se ponen a llorar a moco tendido porque su pareja los abandonó… A esas personas les recomiendo un libro finalista de los premios Planeta entretenido y fácil de leer para no hacer ese tipo de tonterías, dejar de hacer el ridículo [sin acritud] y salir adelante: Adiós, amor.

Si seguimos hablando de la fauna social, también existe un grupo que se podría enmarcar a medio camino entre el escaparatismo y la ingeniería social. Siempre están en todas las fiestas y/o eventos, conocen a todo el mundo, hacen mostrar al mundo lo genial que es su vida, no se les conoce ocupación remunerada o no y siempre están o en la playa o en la piscina o en cualquier otro lugar que creen que pueda despertar envidia entre el resto de sus contactos. Se afanan en hacer saber dónde han estado, con quién y lo bien que se lo pasan, pero luego habría que comprobar cómo es su vida en la realidad, vaya usted a saber.

Y, por supuesto, luego están las portadas de revistas. Todos conocemos a alguien así, que no duda un instante en sacarse fotos con poca ropa para mostrar su cuerpo mientras pone cara de pato. ¿Qué clase de mente perturbada piensa que puede resultar atractivo poner los labios así? Bueno, sí, los que se han inyectado colágeno y las actrices porno baratas.

Por cierto, en Facebook existen unas opciones de privacidad que estoy seguro que más de uno y una desconoce. En fin, tal vez haría falta algún cursito sobre uso racional de las redes sociales.

Pensamiento del día

Echando raíces

Perder el tiempo es regalar tu compañía a alguien que no la sabe valorar adecuadamente.

Tener poder es tener la capacidad de hacer mucho daño a alguien y, en una muestra de benevolencia, finalmente decidir no hacerlo.

El drama de sentirse engañado no consiste en la mentira sino recordar las veces que se ha actuado en base a algo que se consideraba como una verdad.

Pensamiento del día

Jaque

El mundo siempre es un poco distinto detrás de la cortina.

Si no te atreves tal vez nunca llegues a saberlo.

Todos somos extraños a los ojos de otros hasta que nos conocemos; al igual que a ti te gustaría, intenta dejar a un lado los prejuicios que tengas sobre los demás.

Pensamiento del día

Escritorio

Mantener el orden siempre requiere de un gasto de energía; a veces simplemente no vale el esfuerzo.

Vivir es una de esas cosas que no se intentan, simplemente o estás vivo o estás muerto.

Es bastante difícil mantener la compostura y fingir que crees lo que te alguien te dice cuando sabes que te está mintiendo.