No bebo Coca-Cola, me sienta fatal para el estómago, pero he de decir que estos anuncios tienen un toque nostálgico que los hace muy buenos:
¿Libertad de expresión o libertinaje expresivo?
No bebo Coca-Cola, me sienta fatal para el estómago, pero he de decir que estos anuncios tienen un toque nostálgico que los hace muy buenos:
Venía de camino del Puerto y buscando alguna emisora de radio decente me topé con unos acordes que me transportaron años atrás, hasta los años 80… La Guardia estaba tocando una de sus más famosas canciones:
La Guardia – El mundo tras el cristal
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Y de regalo otras dos canciones más.
La Guardia – Mil calles llevan hacia ti
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La Guardia – Cuando brille el Sol
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A menudo sucede que nos identificamos con personajes de alguna película, alguna serie, alguna canción… Hoy toca hacer una lista de personajes literarios con los que me indentifico total o parcialmente:
Quién sabe si seguiré aumentando la lista…
Tenía pensado escribir palabras elevadas, con sentimiento, de esas que dan que pensar, pero hace ya tiempo que sufro de lo que se denomina “el bloqueo del escritor”. No se me ocurre nada sobre lo que hablar. Paso el tiempo delante del teclado con una pantalla en blanco que parece que me mira con ojos inquisidores pidiendo uno o dos párrafos de palabras interconectadas, con cierta coherencia y algo de sustancia. Es entonces cuando buceo en los archivos de mis palabras y leo cosas que, lejos de ser dignas de premios y alabanzas, al menos tienen fuerza.
¿De verdad era yo el que escribía esas cosas? ¿Acaso se acabó todo lo que tenía que decir? No lo creo, es sólo que mi situación actual no me da ningún motivo de escritura, no tengo apenas miserias sobre las que escribir quizás porque no las tengo en mi vida y no me incitan a hablar sobre ellas. Es eso, prefiero mi estabilidad actual en detrimento de mi creatividad, nada más.
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