¿Libertad de expresión o libertinaje expresivo?
Enemigos naturales por causas artificiales
¿Cuántas veces discutimos con alguien y no volvemos a hablar con esa persona durante mucho tiempo? A menudo ocurre que las causas de la discusión se desvirtúan y ya no recuerdo por qué existe una enemistad, pero como el hombre es un animal con alta capacidad de adaptabilidad pues nos acostumbramos a este mutismo declarado. Otras veces simplemente existe el temor de volver a reavivar la situación y es por eso que preferimos dejarlo como está, cada uno en su trinchera particular. El rencor es el último elemento para añadir a la ecuación, gracias al cual la reconciliación será inviable por una o ambas partes. La verdad es que todo esto es un rollo…
| Imprimir artículo | Este artículo fue publicado por ]V[orlock Zernebock el 2 de junio a las 8:28, y está archivado en Desvaríos. Sigue las respuestas a esta entrada a través de RSS 2.0. Puedes dejar un comentario o enviar un trackback desde tu propio sitio. |
hace 4 años
Yo añadiría el no quere volver a herir, cuando desde la distancia vemos la futilidad de aquella discusión que parecía iba a cambiar el mundo, y hoy en la lejanía del tiempo vemos como lo que era, un destemple fuera de lugar. Después de todo, las heridas con el tiempo no son tan profundas.
hace 4 años
El tiempo no es el único factor que influye en la cicatrización de las heridas. También hay que tener una predisposición a que sanen, porque hay much@s por ahí que parece que sienten un placer masoquista con las heridas sangrantes.
De todo tiene que haber en la viña, incluso uvas.