Sinceridad brutal

sincerityLo reconozco, ese es mi problema, pero no quiero solucionarlo. A estas alturas de la película me pregunto si es un problema real, con las complicaciones derivadas de éste, o más bien es un don, una capacidad a explotar. Bien es cierto que no todos estamos preparados para conocer los sentimientos de los demás, aunque seamos tan hipócritas como para exigirles a los demás que nos cuenten cómo están o qué sienten.

La verdad nos abruma, preferimos vivir en un mar incierto de elucubraciones sobre qué piensa él o qué siente ella. Nos gusta padecer un placer masoquista generado por la duda, y también disfrutamos ocultando nuestros sentimientos a los demás, como una especie de venganza. Es una cadena de rencor, un círculo vicioso en el que no te ofrezco más que lo que tú me das, y de ahí no saldremos a no ser que uno de los dos cambie. El problema es que somos tan orgullosos que eso nunca ocurrirá.

4 opiniones en “Sinceridad brutal”

  1. Yo no me puedo controlar. Si tengo que decir algo, lo digo, digo lo que pienso, sin remedio. A veces daño a las personas por ello.

    Tienes razón en todo lo que dices.

    Bueno, siempre podrás ser como House. Sinceridad brutal.

    Saludos,

    Manuel

  2. Vaya reflexión, me parece buenísima, la sinceridad es un remedio doloroso pero también una gran solución a los problemas, guardo este post para leerlo y no olvidarlo.
    Saludos

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